El presidente Abelardo De La Espriella anunció que su administración prepara medidas para reducir el riesgo de un racionamiento eléctrico en Colombia ante la intensificación prevista del fenómeno de El Niño. Durante la alocución presidencial del 12 de octubre, el mandatario anunció la conformación de un equipo especial que deberá establecer acciones de choque antes del 31 de diciembre. También informó que solicitó al Congreso acelerar, mediante un mensaje de urgencia, el trámite de recursos destinados a atender la situación energética.
“Empiezo por la energía, porque ahí la irresponsabilidad del gobierno anterior pudo llevar al país a un apagón”, afirmó De La Espriella, al cuestionar las decisiones adoptadas durante la administración precedente. El presidente sostuvo que el país no contaría con reservas suficientes ni con un plan de respaldo térmico adecuado para afrontar las condiciones climáticas previstas. Estas afirmaciones corresponden a la evaluación expuesta por el mandatario y constituyen el fundamento de las medidas que anunció para enfrentar el riesgo de desabastecimiento eléctrico.
De acuerdo con lo expuesto durante la intervención, los pronósticos del Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam) advierten sobre una posible intensificación de El Niño durante el último trimestre de 2026 y el primero de 2027. Ese escenario podría reducir los aportes de agua a los embalses y aumentar la presión sobre la generación eléctrica, especialmente en un sistema que depende de manera importante de la hidroelectricidad. La evolución de las condiciones climáticas será determinante para dimensionar las necesidades de generación durante los próximos meses.
El equipo especial anunciado por el presidente tendrá la tarea de coordinar medidas para reforzar la generación térmica, administrar los embalses y proteger la continuidad del servicio. De La Espriella señaló que el plan deberá contar con responsables identificados, tareas concretas y plazos definidos. La fecha límite establecida es el 31 de diciembre, cuando las acciones previstas deberán estar encaminadas para responder a los riesgos energéticos. El mandatario aseguró que hará seguimiento personal al proceso y que la prioridad será reducir las posibilidades de racionamiento.
Uno de los anuncios centrales fue la solicitud al Congreso de la República para agilizar un traslado presupuestal de $1,2 billones, destinado a atender las necesidades del sector energético frente a la contingencia. La iniciativa forma parte de una modificación al presupuesto nacional de 2026 y requiere avanzar en el trámite legislativo correspondiente. La disponibilidad de estos recursos dependerá de las decisiones que adopte el Congreso, por lo que el anuncio presidencial no equivale, por sí mismo, a la aprobación ni a la ejecución efectiva del dinero.
La estrategia anunciada busca anticiparse a las consecuencias que una disminución de las reservas hídricas podría tener sobre el suministro de electricidad. El refuerzo de las plantas térmicas y la administración de los embalses aparecen entre las herramientas señaladas por el mandatario para mantener la operación del sistema. La efectividad de estas medidas dependerá de la disponibilidad de combustibles, la capacidad real de generación, las condiciones hidrológicas y la coordinación entre los actores del sector. Estos factores serán relevantes para evaluar la preparación frente a El Niño.
De La Espriella insistió en que Colombia no puede afrontar el fenómeno climático sin una ruta preventiva y aseguró que el propósito de su administración es proteger el servicio, en particular en las regiones más vulnerables. Un eventual racionamiento tendría consecuencias para los hogares, el comercio y las actividades productivas que dependen del suministro continuo de energía. Por esa razón, el cumplimiento de los plazos anunciados, la ejecución presupuestal y la información pública sobre los avances serán aspectos centrales para establecer si la respuesta institucional resulta suficiente.
La prevención de una crisis eléctrica dependerá ahora de la coordinación entre el Gobierno, el Congreso y las entidades responsables de garantizar el suministro. Las medidas anunciadas por el presidente fijan una fecha de referencia y priorizan el respaldo térmico, la gestión de los embalses y la disponibilidad de recursos. Sin embargo, el riesgo real deberá evaluarse con información técnica actualizada sobre las reservas, la demanda y la capacidad de generación. La evolución de El Niño y la ejecución de las acciones previstas definirán el panorama energético colombiano al cierre de 2026 y comienzos de 2027.

