Una investigación publicada el 16 de octubre de 2026 en la revista científica Ecosphere identificó por primera vez en un páramo colombiano larvas de Mythimna unipuncta, una polilla conocida por afectar cultivos como maíz, avena y arroz. Los ejemplares fueron encontrados alimentándose de Paepalanthus alpinus, una planta endémica de los páramos, en el sector de Matarredonda, ubicado en la cordillera Oriental. El hallazgo plantea interrogantes sobre los efectos del calentamiento global en estos ecosistemas de alta montaña.
La identificación se produjo cuando investigadores encontraron larvas dentro de las rosetas de Paepalanthus alpinus, a aproximadamente 3.500 metros sobre el nivel del mar. Como sus características físicas no permitían determinar con certeza la especie, el equipo utilizó análisis de ADN para establecer que se trataba de Mythimna unipuncta. Hasta entonces, esta polilla no había sido reportada en páramos ni alimentándose de vegetación nativa de estos ecosistemas, lo que convirtió el descubrimiento en un registro científico inesperado
El estudio fue desarrollado por Paula Torres Quintero, Carolina Pardo Díaz y Camilo Salazar, del Programa de Biología de la Universidad del Rosario, junto con Eloisa Lasso, de la Estación Científica Coiba AIP, la Universidad de los Andes y el Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales. El equipo buscó establecer si las condiciones térmicas del páramo permiten la supervivencia y el desarrollo del insecto, así como evaluar cómo podrían cambiar sus posibilidades ante escenarios de mayores temperaturas.
Para responder esa pregunta, los investigadores realizaron experimentos controlados con larvas sometidas a 3 condiciones térmicas: la temperatura actual del páramo y escenarios de calentamiento de 5 °C y 10 °C. Los resultados mostraron que los insectos pueden completar su desarrollo bajo las condiciones actuales. Además, con temperaturas moderadamente superiores, su desarrollo se acelera y más de la mitad de las larvas logra convertirse en adulto, lo que evidencia una respuesta favorable ante determinados aumentos de temperatura.
El análisis también incluyó cerca de 50.000 registros históricos mundiales de presencia de la especie, recopilados entre 1869 y 2026. Los investigadores encontraron que, desde 1980, la elevación máxima registrada para esta polilla aumentó a un ritmo cercano a 25 metros por año, hasta alcanzar los 3.730 metros sobre el nivel del mar. Sin embargo, advirtieron que las limitaciones de cobertura y distribución de los registros impiden atribuir directamente esta expansión al calentamiento climático.
La posible amenaza está relacionada con las características de Paepalanthus alpinus, una planta que evolucionó durante milenios en ambientes de bajas temperaturas, donde numerosos insectos herbívoros de tierras bajas permanecieron aislados. Por esa razón, podría carecer de defensas frente a nuevos depredadores. Carolina Pardo Díaz, investigadora de la Universidad del Rosario, advirtió que una eventual expansión de esta plaga podría ocasionar daños irreversibles en especies endémicas que no cuentan con mecanismos de protección frente a estas amenazas.
Los investigadores aclararon que el hallazgo no demuestra que Mythimna unipuncta se haya establecido permanentemente en el páramo ni permite cuantificar sus efectos sobre las poblaciones de la planta. No obstante, la investigación plantea la necesidad de fortalecer el monitoreo de insectos herbívoros y detectar oportunamente nuevas presiones sobre la vegetación nativa. Los páramos cumplen funciones esenciales en la regulación del agua, el almacenamiento de carbono y la conservación de la biodiversidad, por lo que cualquier alteración puede tener consecuencias ecológicas.
El estudio, titulado Climate warming may erode thermal barriers to pest invasion in tropical alpine ecosystems: Evidence from the Andes, advierte sobre la importancia de comprender cómo las variaciones de temperatura pueden modificar las barreras naturales que protegen los ecosistemas de alta montaña. Más que confirmar una invasión consolidada, el caso de Matarredonda aporta evidencia sobre la capacidad de una plaga agrícola para desarrollarse en condiciones propias del páramo. Los resultados abren nuevas preguntas para la investigación y las estrategias de conservación de estos territorios.

