La educación superior representa una oportunidad para mejorar las condiciones laborales y económicas, aunque sus resultados dependen de diferentes factores sociales y personales. Una investigación de la Universidad Cooperativa de Colombia (UCC), realizada con 1.569 egresados de 18 campus, identificó avances en ingresos, empleabilidad y calidad de vida después de la graduación. El análisis se desarrolló en un contexto en el que Colombia alcanzó 2.723.364 estudiantes matriculados en educación superior durante 2025, según cifras del Ministerio de Educación.
El estudio denominado “Contribución e impacto de la Universidad Cooperativa de Colombia a la sociedad colombiana” examinó 5 dimensiones: formación, empleabilidad e ingresos, impacto económico, investigación e internacionalización. Entre sus principales resultados, el 23,5 % de los egresados encuestados que ya contaban con una situación económica favorable manifestó haber mejorado sus condiciones después de estudiar en la institución. Los hallazgos buscan identificar cómo la formación universitaria se relaciona con las trayectorias profesionales y las oportunidades de desarrollo de sus graduados.
Otro resultado relevante corresponde a quienes iniciaron su formación sin ingresos o sin empleo. De este grupo, el 31,2 % logró alcanzar ingresos superiores a $3 millones mensuales después de su paso por la universidad, acceder a contratos laborales a término fijo y reportar una buena capacidad para cubrir sus gastos. La investigación también encontró que el 74,94 % de los egresados, equivalente a 1.356 personas de las 1.569 encuestadas, reconoció una influencia positiva de la formación recibida en su calidad de vida.
La empleabilidad también figura entre los aspectos destacados. El 70,5 % de los participantes señaló que la formación universitaria tuvo una influencia positiva en sus posibilidades de conseguir trabajo. Además, el estudio identificó una relación entre las condiciones contractuales y los ingresos: el 82,4 % de quienes tenían contrato indefinido recibía más de $3 millones mensuales, mientras que entre los profesionales que desempeñaban empleos relacionados con sus estudios, el 76,3 % superaba ese nivel de ingresos. Estos resultados reflejan tendencias dentro de la población analizada.
Sin embargo, la investigación advierte que los beneficios no se distribuyen de manera uniforme. Los egresados que comenzaron sus estudios en condiciones de mayor vulnerabilidad enfrentaron más dificultades para mejorar su situación económica y laboral. El análisis identificó desafíos relacionados con el aprendizaje de un segundo idioma, las competencias digitales, la participación ciudadana y la salud. Asimismo, el 10,8 % de los profesionales se encontraba en una situación económica difícil, mientras que el 26 % presentó competencias digitales limitadas después de su paso por la institución.
Ante estas brechas, los investigadores plantean la necesidad de fortalecer el acompañamiento a estudiantes y egresados que enfrentan condiciones de vulnerabilidad. La propuesta incluye establecer mecanismos de detección temprana durante la formación universitaria, con el propósito de identificar dificultades y ofrecer apoyos oportunos. El objetivo es que las oportunidades de desarrollo profesional no dependan exclusivamente de las condiciones iniciales de cada persona y que las instituciones puedan responder a las necesidades de quienes requieren mayores herramientas para avanzar en sus trayectorias laborales.
La investigación también examinó 8 proyectos universitarios seleccionados por su potencial de impacto social. Los casos documentados muestran aportes en áreas como salud pública, salud mental, acceso al agua potable, productividad rural y políticas públicas. Entre ellos se encuentra la participación de la UCC en el análisis científico que permitió descifrar y secuenciar el primer genoma completo del SARS-CoV-2 en Colombia, al inicio de la pandemia en 2020. El ejemplo ilustra cómo la investigación académica puede contribuir a responder desafíos que afectan a la sociedad.
Andrés Felipe Mena Guacas, docente de la Facultad de Educación de la UCC, destacó que el impacto universitario debe evaluarse tanto por las trayectorias de los graduados como por las soluciones que la investigación aporta a las comunidades. Los resultados del estudio plantean una mirada que trasciende el número de matrículas y títulos otorgados: incluye la evolución de los ingresos, las oportunidades laborales, la calidad de vida y la capacidad de generar conocimiento útil para los territorios. El desafío está en ampliar esos beneficios y reducir las brechas identificadas.

