Hasta 80 % de las muertes cardiovasculares pueden prevenirse

 

Las enfermedades cardiovasculares continúan siendo la principal causa de muerte en el mundo, con cerca de 17,9 millones de vidas perdidas cada año, equivalentes al 32 % de todas las defunciones. En Colombia, el panorama mantiene la misma preocupación: el Ministerio de Salud y Protección Social advierte que 4 de cada 10 adultos presentan hipertensión arterial y que cerca del 60 % de ellos desconoce que tiene esta condición. El Día Mundial del Corazón busca convertir esas cifras en acciones preventivas.

La conmemoración del 29 de septiembre pone nuevamente el foco sobre una paradoja sanitaria: una de las principales causas de muerte también figura entre las enfermedades con mayor margen de prevención. La Organización Mundial de la Salud señala que más de 4 de cada 5 muertes cardiovasculares corresponden a cardiopatías coronarias y accidentes cerebrovasculares. Además, una tercera parte ocurre prematuramente, antes de los 70 años, lo que amplía el impacto social y económico de esta problemática.

La hipertensión representa uno de los principales factores de riesgo. La OMS estima que 1.280 millones de adultos entre 30 y 79 años viven con presión arterial elevada y apenas 1 de cada 5 mantiene la condición bajo control. En Colombia, el Ministerio de Salud identifica además a la enfermedad isquémica cardiaca y al accidente cerebrovascular entre las primeras causas de muerte. El carácter silencioso de la hipertensión dificulta su detección, porque puede avanzar durante años sin producir síntomas evidentes.

El perfil de riesgo nacional también incluye otros factores modificables. Según la Encuesta Nacional de Situación Nutricional, el 56,4 % de la población presenta exceso de peso, mientras 1 de cada 10 personas vive con diabetes. A esto se suman el sedentarismo, el consumo de tabaco y alcohol y una alimentación poco saludable. La combinación de estos factores puede aumentar progresivamente la probabilidad de desarrollar enfermedades cardiovasculares, por lo que identificarlos y actuar tempranamente constituye una prioridad preventiva.

El Ministerio de Salud sostiene que prevenir, diagnosticar y controlar oportunamente estas enfermedades mediante cambios en los estilos de vida puede reducir hasta en un 80 % las muertes cardiovasculares. Las medidas incluyen mantener actividad física regular, mejorar la alimentación, abandonar el cigarrillo y evitar el consumo nocivo de alcohol. También resulta necesario conocer indicadores como presión arterial, colesterol, glucemia y perímetro abdominal, además de mantener la adherencia al tratamiento cuando existe un diagnóstico establecido.

La prevención no depende exclusivamente de los consultorios. El hogar puede convertirse en un escenario cotidiano para controlar la presión arterial, vigilar el peso y mantener rutinas de actividad física. También cumple una función importante en la identificación de señales de alarma. Dolor u opresión en el pecho, dificultad para respirar, sudoración fría, palpitaciones o fatiga inusual pueden requerir atención inmediata. En un accidente cerebrovascular, debilidad súbita, dificultad para hablar o pérdida del equilibrio también demandan respuesta urgente.

“La enfermedad cardiovascular no aparece el día del infarto: se construye durante años en cifras que casi nunca duelen”, afirmó Alejandro Rivas, gerente de la Red Médica de emi Falck. El especialista destacó la importancia de medir la presión, realizar actividad física, abandonar el cigarrillo y mantener los tratamientos indicados. También subrayó que reconocer rápidamente los síntomas de un evento cardiovascular y activar la atención médica puede modificar el desenlace, porque el tiempo resulta determinante ante una emergencia.

En el marco del Día Mundial del Corazón, emi Falck plantea que el control cardiovascular debe incorporarse a la rutina de familias, empleadores y servicios de salud. Conocer las propias cifras, facilitar espacios para realizar actividad física y consultar oportunamente ante síntomas son acciones que pueden disminuir riesgos. El llamado busca desplazar la prevención del momento de la urgencia hacia la vida cotidiana, donde decisiones sostenidas pueden marcar la diferencia frente a una enfermedad que continúa cobrando millones de vidas.

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