Colombia reduce la mortalidad evitable, pero persisten brechas territoriales

 

Colombia redujo de manera significativa la mortalidad prematura potencialmente evitable durante las últimas décadas, pero el avance convive con nuevos desafíos sanitarios. El boletín Salud en Cifras, elaborado con datos oficiales del DANE, muestra que la tasa pasó de 244,0 muertes por cada 100.000 habitantes en 1998 a 187,6 en 2024, una disminución del 23,1 %. El indicador mide fallecimientos ocurridos antes de los 75 años que podrían haberse prevenido o retrasado mediante atención sanitaria o políticas públicas efectivas.

La proporción de estas muertes también cambió de forma sustancial. En 1998, las defunciones potencialmente evitables representaban el 52,7 % del total, mientras que en 2024 descendieron al 33,9 %. El documento advierte que la tendencia tuvo una interrupción durante la pandemia de COVID-19, cuando las muertes asociadas al virus fueron clasificadas dentro de esta categoría. Aun con ese episodio, la trayectoria general evidencia una reducción sostenida y una transformación en el perfil de mortalidad del país.

El descenso adquiere una dimensión concreta al estimar las muertes evitadas. El análisis calcula que, si la participación registrada entre 1998 y 2003 se hubiera mantenido durante los siguientes 21 años, Colombia habría acumulado 600.262 defunciones adicionales. De ese total hipotético, 229.957 corresponderían a causas externas. El estudio aclara que esta estimación no permite atribuir el resultado exclusivamente al sistema sanitario, pero sí dimensiona el efecto acumulado de los avances sociales y de salud alcanzados durante el periodo analizado.

Las causas de muerte también muestran una transición epidemiológica. En 2024, las enfermedades cardiovasculares representaron el 35,5 % de las muertes asociadas a las diez principales causas de mortalidad prematura potencialmente evitable, mientras las causas externas aportaron el 33,6 % y las neoplasias el 14,5 %. La cardiopatía isquémica se ubicó como principal causa, seguida por agresiones, traumatismos causados por el tránsito, accidente cerebrovascular y diabetes mellitus. El panorama confirma el creciente peso de las enfermedades crónicas.

El informe identifica, además, señales que requieren atención específica. Durante los últimos 10 años aumentaron con fuerza las muertes asociadas con tuberculosis, enfermedades biliares y de la vesícula, enfermedades diarreicas, úlcera péptica y trastornos por consumo de drogas. Estos comportamientos muestran que reducir la mortalidad general no significa que todos los problemas evolucionen favorablemente. El documento plantea fortalecer la prevención, la detección temprana, el tratamiento oportuno y el seguimiento, especialmente frente a causas con amplio margen de intervención sanitaria.

La reducción tampoco es uniforme en el territorio nacional. Guaviare registró la mayor disminución en la participación de la mortalidad prematura potencialmente evitable, con 26,2 puntos porcentuales entre 1998 y 2024, seguido por Caldas, Antioquia, Casanare, Risaralda y Quindío, todos con reducciones superiores a 23 puntos. En contraste, San Andrés, Nariño, Amazonas, La Guajira y Putumayo presentaron descensos inferiores a 7,5 puntos porcentuales, revelando brechas territoriales que requieren políticas diferenciadas y mayor capacidad resolutiva.

Al excluir homicidios, accidentes de tránsito, caídas y ahogamientos, sobre los cuales el sistema sanitario tiene capacidad de intervención limitada o nula, el descenso permanece. La proporción pasó de 33,9 % en 1998 a 25,7 % en 2024, mientras la tasa disminuyó de 154,7 a 140,4 muertes por cada 100.000 habitantes. El resultado sugiere avances en causas donde la atención sanitaria puede incidir directamente, aunque persisten retos relacionados con factores de riesgo, acceso, prevención y continuidad asistencial.

El boletín plantea que sostener esta trayectoria exigirá combinar gestión integral del riesgo, promoción, prevención, diagnóstico temprano y tratamiento con políticas que favorezcan entornos saludables. La cardiopatía isquémica representó el 24,9 % de las muertes prematuras potencialmente evitables en 2024, mientras agresiones y siniestros viales concentraron conjuntamente el 23,7 %. También se propone acelerar la implementación de la Política Nacional de Salud Mental 2024-2033 y establecer metas territoriales para enfrentar las brechas que todavía persisten en Colombia. 

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