Running exige preparación y cuidado para evitar lesiones

 

El running gana terreno entre los colombianos y ya forma parte de las rutinas de millones de personas. Según cifras del DANE citadas en el material, el 56 % de la población realiza actividad física y alrededor de 3,4 millones practican esta disciplina. El crecimiento también se refleja en eventos como la Carrera de la Mujer. Sin embargo, especialistas advierten que correr exige adaptación cardiovascular y neuromuscular, por lo que la preparación requiere planificación para reducir riesgos y lesiones.

La médica ortopedista Valeria Latorre, de Keralty, señala que comenzar o aumentar la carga deportiva sin respetar la adaptación del organismo puede convertirse en un problema. La especialista plantea que la progresión debe apoyarse en prevención de lesiones y constancia estructural. “Los grandes resultados no nacen de la perfección, sino de la capacidad de seguir adelante un paso a la vez”, afirma. La recomendación apunta a evitar sobreesfuerzos inmediatos y comprender que el rendimiento se construye gradualmente.

La práctica sistemática del running produce cambios en diferentes sistemas del organismo. El corazón mejora su capacidad de bombeo y el sistema respiratorio optimiza el intercambio de oxígeno, mientras músculos, tendones y huesos desarrollan mayor fortaleza. Estos procesos permiten utilizar la energía de manera más eficiente y pueden disminuir la fatiga. La actividad también tiene efectos sobre el bienestar emocional, al contribuir a reducir estrés y ansiedad y disminuir el riesgo de desarrollar trastornos como la depresión.
Antes de ponerse los tenis y aumentar kilómetros, la valoración médica aparece como una medida preventiva central. El objetivo consiste en identificar posibles factores de riesgo cardiovasculares y osteomusculares que podrían pasar inadvertidos. Esta revisión adquiere especial importancia para quienes comienzan desde cero, regresan después de una pausa prolongada o pretenden prepararse para una competencia. Conocer las condiciones particulares del organismo permite establecer una progresión más segura y evitar que el entusiasmo por alcanzar una meta conduzca a sobrecargas innecesarias.
El equipamiento también cumple una función preventiva, especialmente el calzado. Elegir zapatos adecuados ayuda a proteger la estructura ósea y puede contribuir a disminuir lesiones durante la práctica. A esta recomendación se suma la necesidad de incorporar entrenamiento de fuerza, un aspecto que suele quedar relegado cuando se entiende el running únicamente como una actividad de resistencia. El fortalecimiento muscular resulta fundamental para brindar soporte a las articulaciones y preparar el cuerpo para las cargas repetitivas propias de la carrera.
El descanso ocupa otro lugar decisivo dentro de la preparación. Dormir adecuadamente permite recuperar las reservas de energía muscular y contribuye a disminuir los niveles de estrés oxidativo, de acuerdo con las recomendaciones recogidas en el material. La recuperación no representa una interrupción del entrenamiento, sino una parte del proceso de adaptación. Alternar las sesiones con pausas suficientes ayuda a que el organismo asimile las cargas y reduce la posibilidad de convertir una exigencia deportiva en una lesión.
Las señales del cuerpo tampoco deben quedar fuera del entrenamiento. Dolores articulares, molestias persistentes u otros síntomas físicos requieren atención y no deben interpretarse como obstáculos que simplemente hay que soportar para avanzar. La recomendación médica es evitar acelerar los tiempos naturales de adaptación y no recurrir a la automedicación ante la aparición de dolor. Escuchar al organismo permite detectar oportunamente situaciones que podrían agravarse si se mantiene la actividad con la misma intensidad o frecuencia.
La práctica segura del running depende, en última instancia, de entender que cada organismo responde de manera diferente a los estímulos deportivos. No existe una progresión idéntica para todas las personas, ni el desempeño ajeno debería convertirse en medida personal. La resistencia se construye con tiempo, entrenamiento estructurado, fuerza, recuperación y seguimiento adecuado. Bajo esa perspectiva, competir o correr por bienestar puede convertirse en una experiencia sostenible, siempre que el objetivo sea avanzar de manera progresiva y cuidar la salud durante el proceso.

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