La Fundación Nacional Batuta celebrará sus 35 años de trayectoria con un concierto internacional que reunirá en Bogotá a jóvenes músicos colombianos, artistas españoles e intérpretes invitados. Batuta: 35 años latiendo al ritmo de Colombia tendrá lugar el 6 de septiembre en el Teatro Mayor Julio Mario Santo Domingo y combinará música colombiana, intercambio artístico y un propósito solidario. Parte de los recursos obtenidos por la boletería será destinada a fortalecer procesos musicales y acompañamiento psicosocial en Buenaventura y Quibdó, afectados por el sismo del 10 de agosto.
El encuentro reunirá por primera vez al Coro Batuta Bogotá y la Orquesta Batuta Bogotá con músicos invitados de la Orquesta Sinfónica y Coro de Radio Televisión Española, además de destacados intérpretes colombianos. La propuesta nació de una residencia artística de intercambio entre Colombia y España, concebida como un proceso de aprendizaje en doble vía. Los participantes de Batuta compartirán escenario y conocimientos con músicos de reconocimiento internacional, mientras los artistas españoles se acercarán a la diversidad de las músicas colombianas.
El repertorio recorrerá expresiones musicales de diferentes regiones del país, desde los sonidos andinos hasta la Orinoquia, el Caribe y el archipiélago de San Andrés y Providencia. Composiciones de autores nacionales y arreglos sobre músicas tradicionales permitirán construir un diálogo entre intérpretes de distintas procedencias. La programación busca mostrar que la celebración institucional también puede convertirse en una mirada sobre la diversidad cultural colombiana y en una oportunidad para acercar generaciones mediante un lenguaje artístico compartido.
El concierto tendrá además una dimensión social vinculada con la misión que Batuta desarrolla desde 1991. La Fundación ha acompañado a más de un millón de niñas, niños, adolescentes y jóvenes mediante procesos de formación musical. En lo corrido de 2026, 19.678 participantes hacen parte de sus programas en diferentes territorios. El modelo combina formación musical colectiva y acompañamiento psicosocial, con énfasis en habilidades para la vida, trabajo en equipo, confianza, escucha y construcción de relaciones basadas en el respeto.
La historia de Dulce María Ortiz Sánchez ilustra ese impacto territorial. La participante del Centro Musical El Salado, en El Carmen de Bolívar, recorre cada semana varios kilómetros a caballo junto a su padre para llegar a los ensayos. El trayecto atraviesa caminos rurales y puede tomar varias horas, pero representa el acceso a un espacio donde desarrolla su talento y fortalece sus relaciones. Para Batuta, experiencias como esta muestran cómo la música puede abrir oportunidades y ayudar a proyectar nuevos caminos.
El concierto también contará con la participación especial del violinista colombo-español Rubén Darío Reina y otros músicos colombianos. La presentación pondrá en escena una producción construida alrededor de la música nacional como punto de encuentro entre culturas. Para Beatriz Mejía, presidenta ejecutiva de la Fundación Nacional Batuta, la celebración representa una oportunidad para unir artistas, generaciones y comunidades alrededor del poder transformador de la música y su capacidad para abrir oportunidades, fortalecer vínculos y construir futuro.
Durante sus 35 años, Batuta ha desarrollado un modelo que busca responder a las realidades de los territorios donde trabaja. Su trayectoria ha contado con el respaldo del Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes, gobiernos territoriales, empresas, organismos de cooperación internacional, comunidades y otros aliados. Esa red ha permitido ampliar los procesos de formación y consolidar a la Fundación como un referente de transformación social mediante el arte, con presencia en contextos donde las oportunidades educativas y culturales pueden ser limitadas.
El Teatro Mayor Julio Mario Santo Domingo abrirá sus puertas desde las 5:00 p.m. para recibir una presentación que conmemora el camino recorrido por Batuta y proyecta una nueva etapa. El concierto articula celebración, intercambio cultural y solidaridad, mientras destina parte de sus recursos a procesos destinados a jóvenes de Buenaventura y Quibdó. Así, los 35 años de la Fundación se convierten en una oportunidad para reafirmar que la música puede acompañar la formación, fortalecer comunidades y generar nuevas posibilidades de desarrollo.
