Bogotá fortalece durante septiembre los espacios de educación emocional dirigidos a mujeres con discapacidad cognitiva y psicosocial vinculadas a los Centros Integrarte. La Secretaría Distrital de la Mujer desarrolla encuentros semanales adaptados a las distintas formas de comprender, comunicarse y participar, con programación prevista todos los martes del mes. Según la entidad, las actividades realizadas hasta ahora registran 44 participaciones de mujeres, en una estrategia que busca reconocer sus formas de expresión y promover condiciones para ejercer derechos y autonomía.
La propuesta parte de una premisa central: las emociones no siempre se expresan mediante palabras. Un gesto, un movimiento, una imagen, un dibujo o una representación corporal también pueden comunicar lo que una persona siente. Por eso, los encuentros trabajan sobre emociones como tristeza, alegría, rabia, miedo y calma, pero amplían el ejercicio hacia la identificación de manifestaciones corporales, la expresión de necesidades, el establecimiento de límites, el reconocimiento de personas y lugares seguros y la posibilidad de solicitar apoyo cuando sea necesario.
La Secretaría señala que las mujeres con discapacidad cognitiva y psicosocial pueden enfrentar barreras para acceder a información comprensible, lograr que sus relatos sean escuchados o comunicar situaciones de malestar o violencia. También identifica dificultades para participar en decisiones relacionadas con su propia vida. A estas circunstancias pueden sumarse prácticas de infantilización, sobreprotección o sustitución de su capacidad para decidir. Los espacios buscan responder a esas barreras mediante metodologías que reconozcan a las participantes como mujeres adultas y respeten sus diferentes maneras de comunicarse.
Las actividades incorporan lenguaje claro, instrucciones breves, imágenes, pictogramas y tarjetas de emociones, además de música, movimiento, dibujo, teatro y recursos sensoriales. La participación no depende exclusivamente del habla, la lectura o la escritura. Una participante puede señalar, escoger una imagen, utilizar gestos, dibujar o representar corporalmente una situación. Esta diversidad de recursos permite que cada mujer encuentre formas de expresar lo que siente y necesita, de acuerdo con sus posibilidades de comunicación y con las dinámicas propuestas durante cada encuentro.
El respeto por la autonomía ocupa un lugar central en la metodología. Durante los encuentros, las participantes pueden decidir no responder, solicitar una pausa o abstenerse de realizar una actividad que les produzca incomodidad. La entidad señala que no se les obliga a cerrar los ojos, recibir contacto físico, manipular determinadas texturas o participar en movimientos que no deseen realizar. Las dinámicas y materiales están diseñados para personas adultas y buscan evitar prácticas de infantilización, reforzando el respeto por las decisiones individuales.
Los encuentros también buscan entregar herramientas relacionadas con la comunicación de necesidades y la construcción de límites. Identificar qué se siente, reconocer cómo una emoción aparece en el cuerpo y distinguir personas o lugares seguros puede contribuir a que las participantes expresen situaciones que les generan incomodidad y sepan cuándo pedir ayuda. La estrategia, según la Secretaría, se desarrolla desde una perspectiva pedagógica y preventiva, con énfasis en el reconocimiento de derechos y en el fortalecimiento de la autonomía de las mujeres participantes.
Durante septiembre, la programación continuará cada martes y profundizará en herramientas para reconocer emociones, comunicar necesidades, identificar límites y fortalecer redes de apoyo. Dentro de esta estrategia se encuentran los Espacios de Conexión Emocional y la Escuela AMARTE, iniciativas que la Secretaría presenta como escenarios de aprendizaje y promoción del bienestar emocional. La entidad aclara que estas acciones no sustituyen la atención clínica o terapéutica que algunas participantes puedan requerir, pues su propósito corresponde al ámbito pedagógico, preventivo y de promoción de derechos.
La apuesta institucional busca que las mujeres con discapacidad cognitiva y psicosocial encuentren espacios donde sus formas de comunicación sean reconocidas y sus decisiones respetadas. El trabajo desarrollado en los Centros Integrarte plantea una aproximación que combina educación emocional, herramientas expresivas y participación voluntaria, sin reducir la comunicación a la palabra escrita o hablada. Con la continuidad de los encuentros durante septiembre, la Secretaría Distrital de la Mujer espera profundizar recursos para que las participantes reconozcan emociones, comuniquen necesidades, establezcan límites y fortalezcan sus redes de apoyo.
