La Federación Nacional de Cultivadores de Cereales, Leguminosas y Soya lanzó una alerta de máxima prioridad nacional debido a los devastadores incendios forestales que arrasan diversas zonas rurales en el departamento del Tolima. La emergencia ambiental pone en grave riesgo las hectáreas de cultivos, las viviendas campesinas y la subsistencia económica de cientos de familias productoras dedicadas a la actividad agropecuaria en la región.
Las conflagraciones se concentran con mayor intensidad en municipios estratégicos como San Luis, Payandé, Guamo, Espinal, Chicoral y la capital departamental de Ibagué. Según los reportes oficiales emitidos por la Gobernación del Tolima, decenas de focos ígneos permanecían activos simultáneamente, exigiendo una respuesta institucional inmediata, coordinada y con capacidad operativa reforzada para evitar una tragedia humanitaria y productiva de mayores proporciones.
El gremio cerealero advirtió que esta nueva crisis ambiental golpea con extrema dureza a los agricultores locales, quienes apenas se recuperaban de las graves pérdidas causadas por la sequía asociada al Fenómeno de El Niño. Durante los meses de junio y julio, la falta de lluvias afectó severamente más de diez mil hectáreas cultivadas de maíz, debilitando la estabilidad financiera del sector y su capacidad de resiliencia.
El gerente general de la agremiación, Arnulfo Trujillo Díaz, señaló que la institución ha volcado recursos propios y del fondo sectorial para socorrer inicialmente a los damnificados. No obstante, el directivo enfatizó que la magnitud de la catástrofe supera la capacidad de respuesta privada, haciendo indispensable la intervención prioritaria y articulada del Estado para proteger los medios de vida de los agricultores.
Ante la simultaneidad de las crisis nacionales, el dirigente gremial reconoció el impacto devastador del reciente terremoto ocurrido el pasado 10 de agosto en el occidente del país. A pesar de la tragedia sísmica, solicitó enfáticamente que no se minimice la compleja situación que atraviesa el campo tolimense, recordando que los productores de alimentos también requieren urgente solidaridad estatal y atención prioritaria.
Las solicitudes formales presentadas a las autoridades incluyen la aceleración inmediata en los procesos de caracterización de las familias afectadas y la activación de mecanismos financieros de recuperación. Estas medidas buscan mitigar las pérdidas económicas acumuladas y establecer una ruta eficaz de reactivación productiva que garantice la seguridad alimentaria y la soberanía agrícola del territorio nacional.
La federación reiteró su disposición absoluta para trabajar hombro a hombro con las administraciones municipales y departamentales, aportando su capacidad técnica y conocimiento sectorial. El objetivo principal consiste en acompañar de manera permanente a los productores damnificados, facilitando la entrega de ayudas humanitarias y la dotación necesaria para rehabilitar las unidades agrícolas destruidas por el fuego.
Finalmente, el gremio agropecuario expresó su solidaridad con todas las comunidades rurales impactadas por los incendios y convocó a la solidaridad nacional. Proteger la vida de los campesinos, salvaguardar el campo y preservar la producción alimentaria del Tolima se constituyen en tareas inaplazables para garantizar el equilibrio socioeconómico y la estabilidad de las regiones colombianas afectadas.
