Las plataformas digitales se han convertido en una parte fundamental de la cotidianidad de millones de personas en todo el mundo, quienes las emplean diariamente para mantenerse informadas, interactuar socialmente, laborar y cuidar su salud. Sin embargo, diversos especialistas en salud mental advierten con preocupación que un consumo desmedido o problemático puede deteriorar significativamente el equilibrio físico y mental, incidiendo de manera particular sobre la población infantil y juvenil de la sociedad moderna.
Frente a este panorama global, la Organización Mundial de la Salud (OMS) destacó en su informe sobre determinantes digitales que el ecosistema virtual impacta de forma directa el bienestar psicológico de los adolescentes. Las estadísticas internacionales confirman un incremento notable en el uso problemático de estas plataformas en los últimos años, afectando en mayor proporción a las niñas en comparación con los niños, mientras un porcentaje significativo de menores convive con trastornos mentales diagnosticados.
Alejandro Rivas, gerente de la Red Médica de emi Falck, enfatizó que los canales digitales no son inherentemente benéficos ni perjudiciales por sí mismos, sino que sus efectos dependen estrictamente del uso que se les otorgue. El directivo insistió en la necesidad imperativa de promover una interacción consciente y de garantizar un acompañamiento adulto permanente para los niños y adolescentes durante su navegación en el ciberespacio.
Utilizadas de manera responsable y equilibrada, las herramientas digitales ofrecen oportunidades reales para optimizar el autocuidado y la prevención médica en la comunidad. Entre los aspectos más destacados figuran el acceso ágil a campañas informativas confiables, la creación de redes de apoyo entre pacientes con diagnósticos similares, el desarrollo de la telesalud, la difusión de hábitos saludables y el mantenimiento de vínculos afectivos estrechos con familiares y amigos.
Por el contrario, cuando la interacción se torna excesiva, la evidencia clínica demuestra una correlación directa con el incremento de cuadros de ansiedad, depresión, alteraciones severas del sueño y problemas de autovaloración. A esto se suman fenómenos preocupantes como el miedo constante a perderse de algo, la exposición a contenidos nocivos, el ciberacoso sistemático y la dependencia comportamental que dificulta regular el tiempo diario dedicado a las pantallas.
En el contexto nacional, el Ministerio de Salud reporta que una proporción alarmante de menores presenta indicios de afectaciones emocionales, superando las tres horas promedio de consumo diario en un país altamente conectado. Esta situación motivó la implementación de la Encuesta Nacional de Salud Mental, orientada a dimensionar con precisión la magnitud de la problemática y a diseñar estrategias interinstitucionales más efectivas para salvaguardar el bienestar integral de las nuevas generaciones.
Para lograr que los entornos virtuales jueguen a favor de la salud, los expertos recomiendan establecer límites estrictos de tiempo, prohibir el uso de pantallas durante las comidas y las horas de descanso nocturno, y fomentar actividades físicas y recreativas fuera de línea. Asimismo, resulta vital que padres y docentes mantengan un diálogo abierto y constructivo con los jóvenes sobre los contenidos que consumen y las experiencias que enfrentan en las plataformas.
La compañía emi Falck reiteró su compromiso institucional con la vida y la salud pública, invitando a las familias colombianas a informarse adecuadamente y a promover un uso racional de la tecnología. Las plataformas llegaron para quedarse de manera definitiva en la sociedad actual, por lo que el principal desafío consiste en transformarlas en valiosas aliadas del bienestar humano y prevenir cualquier amenaza para la estabilidad emocional.
