Alfonso Lizarazo Sánchez, presentador, productor y creador del programa Sábados Felices, falleció este martes 4 de agosto de 2026 en Barranquilla. Tenía 85 años. La noticia se conoció en las últimas horas y generó una avalancha de reacciones en redes sociales de artistas, humoristas y ciudadanos de todo el país. Su deceso se produjo hacia las 6 de la tarde en su residencia del barrio El Golf, en el norte de la ciudad. Las causas exactas de su muerte no habían sido confirmadas oficialmente al cierre de esta edición, aunque en los últimos meses venía presentando complicaciones de salud, entre ellas problemas cardíacos.
Uno de los primeros en confirmar el fallecimiento fue el humorista Don Jediondo, quien publicó en su cuenta de X que “el humor colombiano está de luto” y recordó que Lizarazo fue el gestor, fundador y director durante muchos años de Sábados Felices, considerado uno de los programas de humor más importantes e icónicos del país. Las reacciones no se detuvieron: el Mono Sánchez le agradeció por haberle dado a Colombia “una escuelita en el corazón”, y desde Señal Memoria hasta medios regionales y nacionales la noticia ocupó en minutos los primeros lugares de las plataformas digitales del país.
Nacido en Bucaramanga en 1940, Lizarazo llegó joven a Bogotá y comenzó su carrera en los controles de Caracol TV como locutor. Ese paso por las cabinas radiotelevisivas le afiló el olfato para entender qué le gustaba al público colombiano. En 1972 creó Campeones de la Risa, el formato que en 1976 se convirtió en Sábados Felices, el programa que se ha transmitido sin interrupción cada sábado a las 8:00 p.m. y que ostenta un Guinness Record por ser el programa de televisión más longevo del mundo. Lo que Lizarazo puso en marcha ese año no fue solo un show de humor: fue un ritual semanal que atravesó generaciones, clases sociales y regiones de Colombia durante más de cinco décadas.
Fue director y presentador de Sábados Felices durante más de 20 años, período en el que el programa se consolidó como la principal plataforma del talento humorístico colombiano. Por ese escenario pasaron decenas de comediantes que hoy son referentes del humor nacional: Lizarazo los vio, creyó en ellos y les dio la pantalla cuando eran desconocidos. Su capacidad para descubrir talento fue una de las marcas más silenciosas y duraderas de su legado, la de un hombre que entendió que hacer grande a otros era también una forma de hacer grande al humor colombiano.
También impulsó el Festival Internacional del Humor, que llevó a Colombia comediantes de diversas partes del mundo y amplió la dimensión del humor colombiano más allá de las fronteras. Esa vocación de conectar el talento local con escenarios internacionales fue otra expresión de la visión de Lizarazo, la de alguien que nunca se conformó con lo que ya había construido y que siempre buscó la manera de hacer más grande lo que amaba. El Festival fue durante años una ventana al mundo para el humor hecho en Colombia.
En 1998 tomó una decisión que sorprendió al país: se alejó de los medios y se lanzó a la política. Fue elegido senador de la República por votación popular y completó su período legislativo en 2002, en uno de esos raros casos en que el afecto de una audiencia televisiva se traduce en votos reales en las urnas. Esa faceta política de un hombre que el país conocía por su risa demostró que su conexión con los colombianos iba mucho más allá del entretenimiento y que su capacidad de convocatoria era genuina y transversal a todos los escenarios en que decidió participar.
Lizarazo creó un espacio donde el humor no era para las élites sino para todos, donde el chiste llegaba al campesino y al citadino, al costeño y al andino, y donde cada sábado a las 8 de la noche el país entero tenía una cita con la risa. Sábados Felices no fue solo un programa: fue el punto de encuentro de una nación que aprendió a reírse de sí misma gracias a un bumangués con olfato, con visión y con el amor genuino por el oficio de entretener. Ese espacio que él construyó lleva más de cinco décadas al aire y sigue convocando a millones de colombianos cada semana.
Colombia despide hoy a uno de los grandes constructores de su identidad televisiva del siglo XX con el dolor de quien pierde a alguien que formó parte de su vida sin que muchas veces lo supiera. La familia no había emitido un pronunciamiento oficial al momento de esta publicación. Lizarazo se va con el Guinness Record de haber creado el programa más longevo de la televisión mundial, con el recuerdo de decenas de humoristas que le deben su carrera y con la gratitud de un país que cada sábado en la noche, durante más de 50 años, encontró en su pantalla una razón para reírse.
