Nueva réplica de 4,55 sacude a San José del Palmar tres días después del terremoto principal



Una nueva réplica del terremoto del 10 de agosto sacudió este jueves 13 de agosto de 2026 a las 9:42 a.m. el municipio de San José del Palmar, en el departamento del Chocó, con una magnitud de 4,55. El movimiento, reportado por el Servicio Geológico Colombiano, se suma a la cadena de réplicas que han continuado afectando a la región desde que el sismo principal de magnitud 7.4 golpeó al occidente colombiano hace tres días, dejando hasta el momento 265 fallecidos, 3.494 heridos y 496 desaparecidos en cinco departamentos. Las autoridades ya habían advertido que las réplicas podrían extenderse durante días e incluso semanas.

Una réplica de magnitud 4,55 no tiene en condiciones normales la capacidad de generar daños estructurales significativos en edificaciones en buen estado. Sin embargo, el contexto en que llega este nuevo sismo es radicalmente distinto al de cualquier escenario ordinario: las ciudades de Cali, Pereira, Manizales, Quibdó y Armenia tienen cientos de edificios con daños estructurales severos, parcialmente colapsados o con sistemas de soporte comprometidos por el terremoto del lunes. En esas estructuras debilitadas, incluso una réplica de menor magnitud puede desencadenar colapsos adicionales, razón por la que las autoridades han insistido en que ninguna persona debe reingresar a edificaciones con daños visibles sin la certificación previa de un ingeniero estructural.

Este comportamiento sísmico posterior al evento principal es técnicamente esperado. Los terremotos de gran magnitud generan secuencias de réplicas que pueden extenderse semanas o incluso meses, con una frecuencia e intensidad que disminuyen progresivamente con el tiempo pero que no desaparecen de manera abrupta. El Servicio Geológico Colombiano ya había reportado una primera réplica de magnitud 4.8 apenas 44 minutos después del terremoto principal del 10 de agosto, y el movimiento de este jueves confirma que la zona del epicentro en San José del Palmar sigue liberando energía acumulada en el sistema de fallas del occidente colombiano.

El riesgo que representan las réplicas en el contexto actual de la emergencia no es solo estructural. Las operaciones de rescate que continúan activas en múltiples puntos de Cali, Pereira y Quibdó se desarrollan en entornos de alto riesgo para los propios rescatistas, quienes trabajan entre escombros inestables que pueden moverse ante cualquier nueva vibración. Cada réplica obliga a detener temporalmente las labores de búsqueda para evaluar la seguridad del perímetro y verificar que las estructuras intervenidas no hayan sufrido nuevas afectaciones, lo que ralentiza un proceso en el que cada minuto es determinante para encontrar sobrevivientes.

La réplica de este jueves llega además en un momento en que miles de colombianos que perdieron sus viviendas están alojados en albergues temporales, carpas y espacios improvisados en parques y canchas deportivas de las ciudades más afectadas. Para esa población, cualquier nuevo movimiento sísmico genera un impacto psicológico significativo que se suma al trauma acumulado por el terremoto principal. Los equipos de salud mental desplegados en los albergues de Pereira, Cali y Manizales tienen en esa dimensión emocional uno de sus frentes de trabajo más urgentes durante las semanas que siguen a la catástrofe.

El Servicio Geológico Colombiano mantiene monitoreo permanente de la actividad sísmica en la zona del epicentro y tiene previsto informar sobre cada evento relevante a través de sus canales oficiales. Las autoridades reiteraron que la ciudadanía debe mantenerse atenta a las comunicaciones del SGC y de la UNGRD, y evitar la difusión de rumores o cifras no verificadas sobre réplicas. Quienes se encuentren en las zonas más afectadas deben seguir las instrucciones de los organismos de socorro y abstenerse de ingresar a cualquier estructura que haya sido marcada como inhabitable por los equipos de evaluación técnica.

El protocolo de respuesta ante réplicas establece que cada nuevo movimiento sísmico debe ser evaluado antes de retomar operaciones en los puntos de rescate y en las edificaciones bajo intervención. Los 228 rescatistas desplegados en Cali, los equipos USAR de Bogotá y Medellín y los 60 rescatistas enviados desde Rionegro a Pereira aplican ese protocolo de manera estricta, deteniendo sus labores ante cada alerta y esperando la verificación de seguridad antes de continuar. Esa disciplina operativa es la que ha permitido avanzar en las labores de búsqueda sin registrar hasta el momento bajas entre los propios equipos de emergencia.

Colombia enfrenta este 13 de agosto una emergencia que no termina con el rescate de los atrapados ni con la declaratoria de emergencia económica: la tierra en el occidente del país sigue moviéndose, las réplicas siguen llegando y las comunidades más vulnerables deben convivir con la incertidumbre de no saber cuándo vendrá el próximo temblor. La réplica de magnitud 4,55 de este jueves es un recordatorio de que el capítulo sísmico abierto el 10 de agosto aún no se ha cerrado, y que la respuesta del Estado deberá sostenerse con la misma intensidad con que comenzó hasta que la tierra del Chocó decida, finalmente, guardar silencio.

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