El Instituto Nacional de Vigilancia de Medicamentos y Alimentos expresó su profundo agradecimiento a los gobiernos, organismos humanitarios y personas naturales que manifestaron su solidaridad con las comunidades afectadas por el movimiento telúrico del pasado 10 de agosto. Con el propósito de asegurar que las ayudas lleguen de manera oportuna y bajo estrictos estándares de calidad, la entidad recordó que las donaciones internacionales de medicamentos, dispositivos médicos, alimentos y productos de regulación sanitaria están sujetas a condiciones específicas dispuestas en el ordenamiento jurídico nacional.
Para facilitar el ingreso ágil y ordenado de los suministros al territorio colombiano, los donantes internacionales deben coordinar previamente sus envíos con las autoridades competentes. La recepción de medicamentos, dispositivos y alimentos para propósitos médicos especiales se canaliza a través del Ministerio de Salud y Protección Social, en articulación directa con la Cancillería, la Agencia Presidencial de Cooperación Internacional, la Dirección de Impuestos y Aduanas Nacionales y el propio Invima, optimizando la trazabilidad logística de la ayuda humanitaria.
El marco normativo vigente establece que los interesados deben cumplir los requisitos técnicos contemplados en el Decreto 1041 de 2026, el cual regula las donaciones internacionales con fines humanitarios. Dicha normativa exige la presentación de fichas técnicas, certificados de calidad del fabricante, aceptación formal de la donación por el receptor, definición clara de responsabilidades en la cadena de custodia y acuerdos sobre los costos logísticos de nacionalización, almacenamiento y transporte terrestre o aéreo hacia las zonas damnificadas.
En el caso específico de los medicamentos de síntesis química, biológicos y dispositivos médicos, las exigencias sanitarias buscan mitigar cualquier riesgo potencial para la salud pública. Los productos farmacéuticos donados deben contar con un periodo mínimo de vida útil de seis meses al momento de su ingreso al país, mientras que en situaciones de emergencia sanitaria declarada este plazo se reduce excepcionalmente a tres meses, siempre que se garantice plenamente la estabilidad, inocuidad y eficacia terapéutica de cada lote.
Asimismo, la normativa establece estrictas prohibiciones para proteger a los sectores poblacionales más vulnerables durante la contingencia. Se prohíbe expresamente la donación, distribución gratuita o entrega de fórmulas infantiles y sucedáneos de la leche materna dirigidos a niños menores de treinta y seis meses, salvo que exista una rigurosa prescripción médica individual. Igualmente, no se permite el ingreso de productos comestibles ultraprocesados que contengan sellos frontales de advertencia bajo la regulación ministerial vigente.
Una vez radicada la documentación completa y conforme a los lineamientos sanitarios requeridos, el instituto se comprometió a realizar la verificación técnica correspondiente en el marco de la atención prioritaria de la emergencia. La entidad adelantará las evaluaciones pertinentes para emitir una respuesta oficial en un plazo máximo de veinticuatro horas, siempre que los soportes aportados permitan constatar la trazabilidad y calidad de los insumos destinados a las poblaciones damnificadas del occidente del país.
Para gestionar trámites, resolver dudas o radicar solicitudes formales, los donantes pueden utilizar el correo institucional importacionesdcd@invima.gov.co o consultar la plataforma digital oficial en el sitio web www.invima.gov.co. A las personas naturales interesadas en aportar, se les recomienda canalizar sus contribuciones a través de organizaciones humanitarias con experiencia logística, asegurando una correcta manipulación de los productos y evitando riesgos asociados a deficiencias en las cadenas de frío o almacenamiento.
La institución reiteró su compromiso inquebrantable de continuar trabajando de manera articulada con todas las agencias del Estado y los actores humanitarios para proteger la vida y el bienestar de los ciudadanos. Contribuir eficazmente durante las situaciones de desastre nacional exige no solo una profunda solidaridad ciudadana, sino también un riguroso rigor técnico y sanitario. Garantizar que cada ayuda llegue en condiciones óptimas representa otra forma fundamental de cuidar la salud colectiva de los colombianos.
