El Sistema de Medios Públicos de Colombia oficializó una nueva etapa para Inravisión con el nombramiento de Ángela María Mora Soto como gerente, mediante el Decreto 1196 del 12 de agosto de 2026, firmado por la ministra TIC, Alexandra Falla Zerrate. Mora Soto reemplaza a Hollman Morris, exconcejal de Bogotá y cercano al expresidente Gustavo Petro, y asume la conducción de la entidad que administra Señal Colombia, Canal Institucional, Radio Nacional, Radiónica, Señal Memoria y RtvcPlay.
Abogada egresada del Externado de Colombia en 1997, especialista en Derecho Público y magíster en la misma área desde 2023, Mora Soto dirigió entre 2015 y 2018 la Autoridad Nacional de Televisión, durante el gobierno de Juan Manuel Santos, donde lideró la expansión de la Televisión Digital Terrestre. También trabajó en la Jurisdicción Especial para la Paz, la Superintendencia de Vigilancia y Seguridad Privada, el ICBF, la Procuraduría General de la Nación, Adpostal y la Gobernación de Cundinamarca.
Al asumir, la nueva gerente señaló que la televisión pública debe reflejar la diversidad del país y convertirse en un espacio donde los colombianos se sientan representados. Su reto, según explicó, es modernizar una entidad que retomó en 2026 el nombre histórico de Inravisión, creada en 1963 y liquidada en 2004, y darle un papel más activo en la vida cotidiana de las audiencias, tras años de bajos niveles de sintonía frente a la oferta privada.
La nueva administración concentrará su estrategia de contenidos en dos ejes principales, según el anuncio oficial. El primero, cultura y regiones, contempla producciones locales, documentales y series que narren historias desde distintos territorios, mostrando acentos, tradiciones y realidades de comunidades con poca representación en pantalla. El segundo es el deporte, que dejará de limitarse a espacios especializados para integrarse en noticieros y programas diarios, aprovechando grandes eventos deportivos para fortalecer el vínculo con los televidentes.
El objetivo declarado por la entidad es recuperar audiencia y posicionar a los medios públicos como una alternativa frente a la televisión privada, combinando entretenimiento, información y cultura con un enfoque en diversidad e inclusión. En el plano técnico, Mora Soto hereda además la operación de 341 estaciones repetidoras, más de 80 frecuencias de radio AM y FM, y un múltiplex de televisión digital terrestre que sostiene siete servicios, incluidos tres canales en alta definición.
El cambio llega en medio de tensiones previas entre el nuevo Gobierno y el sistema público. Días antes de la posesión presidencial, el equipo de Abelardo de la Espriella canceló un contrato de 2.450 millones de pesos para que Inravisión produjera la transmisión oficial de la ceremonia, tarea que terminó a cargo del canal privado RCN, después de que Morris defendiera públicamente que ese cubrimiento correspondía al sistema estatal por tratarse de un acto de Estado.
De fondo persiste otra incógnita para la entidad y sus trabajadores. Durante la campaña presidencial, un borrador conocido por Noticias Uno planteaba reducir el presupuesto nacional en 20 billones de pesos mediante la eliminación de 23 entidades y la privatización de otras 39, entre ellas RTVC. El Gobierno no ha confirmado ni descartado oficialmente esa posibilidad tras la posesión, lo que mantiene abierto el debate sobre el futuro y la naturaleza jurídica del sistema de medios públicos.
Mora Soto llega entonces a un cargo con dos caras: la de una hoja de ruta editorial centrada en regiones, cultura y deporte, y la de una incertidumbre estructural que ningún decreto ha resuelto todavía de fondo. Su propio perfil técnico y su paso por distintos gobiernos la ponen, de entrada, a administrar algo más que una parrilla de programación: un debate abierto sobre qué tan pública seguirá siendo, en adelante, la televisión pública colombiana.
