La Autoridad Nacional de Licencias Ambientales (ANLA) acreditó el cumplimiento de una condición ambiental pendiente para el proyecto Accesos Norte Fase II, según formalizó la Resolución 2188 del 14 de agosto de 2026. La decisión, anunciada este sábado por la Presidencia de la República mediante el Comunicado 279, permite intervenir el tramo de conexión entre los humedales Torca y Guaymaral y avanzar en la totalidad del corredor concesionado sobre la Autopista Norte de Bogotá, uno de los proyectos viales más esperados de la capital.
El proyecto contempla la ampliación de 5,8 kilómetros de la vía, entre las calles 191 y 245, con seis carriles por sentido y un carril exclusivo para TransMilenio, además de andenes nuevos y ciclorrutas en ambos costados de todo el corredor vial intervenido. La obra está a cargo de la Concesionaria Ruta Bogotá Norte S.A.S. y representa, según cifras difundidas por autoridades locales, una inversión cercana a 1,3 billones de pesos para la totalidad de su ejecución.
La licencia ambiental exige a la concesionaria aplicar criterios de infraestructura verde y garantizar la conectividad ecológica e hidráulica de la zona de los humedales, además de medidas concretas de manejo del riesgo de inundación en todo el sector. Entre las obras previstas figura la ampliación de varios box culvert, estructuras que permiten el paso del agua por debajo de la vía, que en algunos puntos pasarán de 2,8 por 2 metros a 10 por 4,4 metros de tamaño.
El proyecto arrastra un trámite ambiental de varios años: fue adjudicado en 2022, pero una primera versión fue archivada por la ANLA en enero de 2024 por falta de información sobre la conectividad hidráulica y ecosistémica del área con los humedales Torca y Guaymaral. Tras la presentación de un nuevo estudio de impacto ambiental, la evaluación se reactivó formalmente en enero de 2025 y la licencia definitiva fue otorgada en enero de 2026 a la Concesionaria Ruta Bogotá Norte.
Las obras iniciaron formalmente en abril de 2026, cuando la Agencia Nacional de Infraestructura, la interventoría del proyecto y la concesionaria firmaron el acta de inicio de las intervenciones sobre el corredor. En ese momento, el vicepresidente ejecutivo de la ANI, Roberto Uparela, ya advertía que el avance de la obra estaría condicionado al cumplimiento progresivo de las obligaciones ambientales, en especial en las áreas de mayor sensibilidad ecológica cercanas a los humedales de la zona.
El gobernador de Cundinamarca, Jorge Emilio Rey, celebró públicamente la decisión de la ANLA y confirmó que esta habilita a la concesionaria para continuar la obra en todo el corredor, no solo en el tramo antes restringido por la autoridad ambiental. Desde la Presidencia, el comunicado enmarcó la resolución como parte del compromiso del presidente Abelardo De La Espriella de impulsar obras estratégicas y ofrecer soluciones concretas a los problemas de movilidad de Bogotá y Cundinamarca.
El aval de la ANLA no equivale, sin embargo, a una autorización sin condiciones adicionales para el resto del proyecto: le corresponde ahora a la concesionaria ejecutar las obras conforme al cronograma y a las demás obligaciones fijadas en la licencia ambiental vigente. El Gobierno Nacional anunció que mantendrá un seguimiento institucional permanente sobre el proyecto, mientras la autoridad ambiental continuará vigilando de cerca la protección de los humedales durante toda la construcción del corredor.
La Autopista Norte es uno de los corredores más congestionados entre Bogotá y los municipios de la Sabana, y su ampliación lleva años siendo calificada como una de las obras de infraestructura vial más esperadas de la región. Con el trámite ambiental más sensible ya resuelto, el reto pasa ahora del papel a la obra misma: convertir la resolución en pavimento sin sacrificar los ecosistemas que la propia licencia obliga a proteger en el proceso.
