Después de 30 años de espera, una vía destapada y generadora de polvo en Bosa comenzó a transformarse como parte de las acciones de la Zona Urbana por un Mejor Aire, ZUMA, Bosa–Apogeo. La Alcaldía de Bogotá inició la intervención de 397,64 metros de la paralela de la Avenida Villavicencio, con una inversión de $3.581 millones. El proyecto busca reducir una fuente de contaminación y mejorar las condiciones ambientales para cerca de 3.000 habitantes del sector.
La intervención tiene una importancia que supera el mejoramiento de la movilidad. Según la Secretaría Distrital de Ambiente, la resuspensión de polvo vial constituye la principal fuente de emisiones de PM₂.₅ en Bogotá, contaminante asociado con afectaciones a la salud. En una zona que enfrenta retos importantes de calidad del aire, transformar una vía destapada representa una acción directa sobre una de las fuentes de contaminación. La obra busca generar beneficios ambientales y mejorar las condiciones para quienes viven y transitan diariamente por este corredor.
La financiación del proyecto asciende a $3.581 millones. De este monto, $2.265 millones, equivalentes al 63 %, serán aportados por la Administración distrital, mientras que $1.316 millones, correspondientes al 37 %, provienen del Earthshot Prize. Este reconocimiento internacional fue otorgado a Bogotá en 2025 por la estrategia ZUMA Bosa–Apogeo y permitirá destinar recursos a soluciones orientadas a mejorar la calidad del aire. La inversión combina recursos distritales y apoyo internacional para intervenir un punto priorizado.
La secretaria distrital de Ambiente, Adriana Soto, destacó que la intervención representa una transformación esperada durante 3 décadas por la comunidad. La funcionaria señaló que el proyecto no se limitará a reemplazar la superficie destapada, sino que incorporará acciones de reverdecimiento para evitar que la solución se reduzca únicamente a la construcción de una vía. Los diseños fueron concertados con los habitantes del sector, especialmente en aspectos relacionados con accesos a viviendas y condiciones de circulación, incorporando necesidades identificadas por la comunidad.
El proyecto también aplicará principios de economía circular mediante la reutilización de materiales provenientes de otras obras de infraestructura. La Unidad de Mantenimiento Vial utilizará material asfáltico recuperado para intervenir los 397,64 metros lineales del corredor. La directora de la entidad, Mónica Rueda, explicó que esta estrategia permite dar una segunda vida a materiales que podrían convertirse en residuos y, simultáneamente, mejorar una vía que genera polvo de manera recurrente. La intervención busca combinar mantenimiento vial, sostenibilidad y calidad ambiental.
La transformación no terminará con la adecuación de la vía. El proyecto contempla recuperar y reverdecer 9.739 m² mediante la incorporación de árboles, arbustos y zonas de jardinería. Dentro de esta intervención se contempla la siembra de 59 árboles y arbustos y la instalación de 1.085 m² de jardinería. El área recuperada equivale aproximadamente a una cancha y media de fútbol. Así, la obra busca reducir el polvo y mejorar el entorno mediante una combinación de infraestructura, naturaleza y recuperación del espacio.
La intervención forma parte de una estrategia más amplia de la ZUMA Bosa–Apogeo, que concentra acciones en sectores donde existen mayores desafíos relacionados con la calidad del aire. La estrategia contempla mantenimiento e intervención de vías para disminuir la resuspensión de partículas, procesos de reverdecimiento y renaturalización, monitoreo de contaminantes y control de fuentes de emisiones. La administración distrital busca que las soluciones se concentren en territorios donde puedan generar efectos directos sobre la salud, el ambiente y las condiciones de vida.
Con la intervención de la paralela de la Avenida Villavicencio, una espera de 30 años comienza a convertirse en una transformación visible para Bosa. La obra busca reducir una fuente cotidiana de contaminación, mejorar la movilidad y recuperar espacios mediante vegetación, mientras aprovecha materiales de otras intervenciones. Para cerca de 3.000 habitantes, el proyecto representa la posibilidad de contar con un corredor en mejores condiciones y un entorno más verde. La apuesta combina infraestructura y acción ambiental para enfrentar los retos del aire en el suroccidente de Bogotá.
