Cali decreta toque de queda: el presidente De la Espriella llega a la ciudad y el alcalde Eder enfrenta amenazas de saqueo

 

El presidente Abelardo de la Espriella llegó este lunes 10 de agosto a Cali acompañado de su gabinete para seguir atendiendo las afectaciones que dejó el terremoto de magnitud 7.4, en lo que fue su segunda parada en el recorrido por las zonas afectadas tras su visita previa a Quibdó. El alcalde de Cali, Alejandro Eder, confirmó la llegada del mandatario a través de su canal de WhatsApp y anunció que la ciudad trabaja de manera articulada con el Gobierno Nacional para hacer frente a la emergencia, priorizar el rescate de personas que permanecen bajo los escombros y garantizar la seguridad tanto de los damnificados como de los equipos de rescate que trabajan de manera incansable en distintos puntos de la capital vallecaucana.

La medida más urgente y contundente que tomó la administración Eder fue la declaratoria de toque de queda en Cali desde las 8:00 p.m. de este lunes hasta las 6:00 a.m. del martes. La decisión, anunciada por el alcalde a través del mismo canal, respondió a una situación que el propio mandatario calificó como crítica: alertas y amenazas de saqueo en varios puntos de la ciudad. “Nuestra prioridad es proteger a la ciudadanía y concentrar todos los esfuerzos en salvar vidas”, afirmó Eder, quien pidió a los caleños permanecer en casa, acatar la restricción y mantener la solidaridad en las primeras 48 horas de la emergencia, que calificó como el periodo más crítico para las labores de rescate.

El toque de queda establece una lista de excepciones que cubren a todos los actores esenciales de la respuesta a la emergencia. Podrán circular durante la restricción la Fuerza Pública, los organismos de seguridad, las autoridades de Policía, tránsito y transporte, el Ministerio Público, la Fiscalía, la Defensa Civil, la Cruz Roja y demás organismos de socorro. También están exceptuados los periodistas, el personal médico, sanitario y farmacéutico, las ambulancias y vehículos de atención prehospitalaria, y el transporte de medicamentos, insumos médicos, sangre y oxígeno medicinal. Las excepciones abarcan también al personal operativo del Aeropuerto Alfonso Bonilla Aragón y de la Terminal de Transportes Intermunicipal, junto con sus viajeros y conductores con desplazamientos programados.

El alcalde también incluyó en las excepciones al personal de vigilancia privada, los servidores públicos y contratistas del Distrito de Cali y del Departamento del Valle del Cauca que deban desplazarse por sus funciones, los trabajadores por turnos de empresas con procesos productivos activos y las personas que requieran atención en salud o estén involucradas directamente en labores de rescate. El personal público o privado que apoye la búsqueda y el rescate, incluyendo operadores de grúas, cargadores y maquinaria amarilla, también podrá circular, al igual que el personal y los vehículos necesarios para restablecer servicios públicos esenciales como acueducto, alcantarillado, energía, gas, aseo, telecomunicaciones y alumbrado público. Todos quienes circulen bajo estas excepciones deberán poder acreditar su condición ante las autoridades cuando sea requerido.


La declaratoria de toque de queda en Cali es una medida de carácter excepcional que las autoridades locales pueden adoptar en situaciones de emergencia o grave alteración del orden público. Su activación en las horas posteriores al terremoto responde a una lógica de doble propósito: proteger a la ciudadanía de los riesgos de seguridad asociados a las amenazas de saqueo en zonas afectadas, y garantizar que los corredores viales de la ciudad permanezcan despejados para que los equipos de rescate, los vehículos de emergencia y la maquinaria pesada puedan moverse con la velocidad y la libertad que exige una operación de esta envergadura en las horas más críticas.

La presencia del presidente De la Espriella en Cali en la tarde del mismo día del terremoto, tras haber estado en Quibdó por la mañana, confirma el ritmo de respuesta que el nuevo gobierno impuso desde el primer momento: recorrer personalmente las zonas afectadas sin esperar a que los reportes lleguen al despacho, verificar la situación en terreno y tomar decisiones in situ con el alcalde, el gobernador y los equipos de emergencia. La articulación entre el Gobierno Nacional y la administración Eder que el alcalde describió en su mensaje es también el modelo de respuesta que De la Espriella ha aplicado en cada territorio visitado durante esta jornada de emergencia.

Eder fue directo con los caleños sobre la gravedad del momento: “Estas primeras 48 horas son críticas”. Esa advertencia sintetiza la urgencia de una situación en la que cada hora que pasa reduce las probabilidades de encontrar sobrevivientes bajo los escombros. El gobierno local activó medidas de seguridad específicas para proteger tanto a las familias que resultaron afectadas por el colapso de sus viviendas como a los rescatistas, quienes trabajan bajo condiciones de riesgo adicional por la posibilidad de réplicas que podrían desestabilizar estructuras ya comprometidas.

Cali enfrenta este 10 de agosto una noche de toque de queda, amenazas de saqueo, operaciones de rescate activas y la presencia del presidente de la República en su territorio, todo al mismo tiempo. La capital vallecaucana, que apenas 3 días atrás fue sede de la posesión presidencial más inédita de la historia colombiana, cierra esta jornada como epicentro de la respuesta a una tragedia que el país no esperaba y que el nuevo gobierno enfrenta con una premisa clara que Eder también hizo suya: la solidaridad y la unidad son las únicas respuestas posibles cuando la naturaleza golpea sin aviso.

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