El departamento del Chocó, epicentro del terremoto de magnitud 7.4 que sacudió a Colombia este lunes 10 de agosto de 2026, reportó este lunes un balance oficial de 13 personas fallecidas, 119 heridas, 1.467 afectadas y 5 desaparecidas como consecuencia directa del movimiento telúrico que tuvo su origen en el municipio de San José del Palmar. Las cifras, entregadas por las autoridades departamentales, confirman que el Chocó fue uno de los territorios más golpeados por el sismo, aunque el balance de víctimas fatales en el departamento es menor al registrado en el Eje Cafetero, donde Risaralda concentra la mayor parte de los fallecidos a nivel nacional.
El dato de los 5 desaparecidos es uno de los más sensibles del reporte, pues implica que las labores de búsqueda y rescate en el Chocó continúan activas y que el balance de víctimas podría modificarse en las próximas horas a medida que los equipos de emergencia logren acceder a zonas de difícil alcance en un departamento caracterizado por la selva densa y las vías en condiciones precarias. El Ejército colombiano desplegó más de 180 rescatistas para buscar a personas bajo los escombros, mientras la prioridad inmediata de las autoridades locales es el traslado aéreo de los heridos hacia centros médicos de mayor complejidad en Risaralda y Valle del Cauca.
Los 1.467 afectados son quienes perdieron sus viviendas o quedaron en condición de vulnerabilidad inmediata tras el colapso o el daño severo de sus hogares. Para atenderlos, el presidente Abelardo de la Espriella anunció desde Quibdó la implementación de un subsidio de arriendo mientras se adelantan las labores de restauración de las viviendas dañadas. La administración local trabaja simultáneamente en la habilitación de centros de acopio para recibir víveres y agua potable, dos necesidades básicas que en un departamento con la fragilidad de infraestructura del Chocó se vuelven críticas en las primeras horas de una emergencia de esta magnitud.
El dato de San José del Palmar sigue siendo uno de los más llamativos del reporte departamental. Pese a ser el municipio más cercano al epicentro del sismo más fuerte que ha registrado Colombia en la última década, la cabecera municipal no reportó fallecidos entre sus habitantes, aunque sí registró estructuras colapsadas, viviendas dañadas y fallas en servicios básicos. Las 13 muertes confirmadas en el Chocó se distribuyen en otros municipios del departamento afectados por el movimiento, en zonas que los equipos de emergencia han ido contactando progresivamente a medida que se restablecen las comunicaciones en una región históricamente aislada.
El aeropuerto El Caraño de Quibdó reportó afectaciones y suspendió operaciones temporalmente para evaluar posibles daños estructurales, lo que complica la logística aérea de acceso al departamento en un momento en que cada vuelo de rescate y de abastecimiento es determinante. Las autoridades trabajan en la evaluación del estado de la pista para restablecer las operaciones a la brevedad posible, conscientes de que la vía aérea es el principal corredor de acceso al Chocó para equipos de rescate, personal médico y suministros de emergencia cuando las carreteras de la región presentan daños o están bloqueadas por deslizamientos derivados del sismo.
El presidente De la Espriella lideró desde Quibdó el Puesto de Mando Unificado del Chocó, acompañado del ministro de Vivienda, Jaime Andrés Beltrán, antes de continuar su recorrido por las zonas afectadas hacia Cali y el Eje Cafetero. Su presencia en el departamento en las primeras horas de la emergencia fue también un mensaje hacia las comunidades chocoanas, históricamente marginadas de la atención prioritaria del Estado: el nuevo gobierno llegó al Chocó el mismo día del terremoto, antes de que terminara la tarde, con el presidente de la República en persona y con medidas concretas de atención para los damnificados.
Con 13 muertos, 119 heridos, 1.467 afectados y 5 desaparecidos, el Chocó enfrenta una emergencia que pone a prueba una institucionalidad departamental que opera en condiciones de precariedad estructural. La declaratoria de desastre nacional firmada por el presidente De la Espriella habilita recursos y mecanismos extraordinarios de atención que el departamento necesita con urgencia. Las próximas horas serán determinantes para el balance final de víctimas, para la suerte de los 5 desaparecidos y para la capacidad del Estado de llevar ayuda efectiva a cada rincón de un departamento donde el terremoto llegó a donde el Estado históricamente ha llegado tarde o no ha llegado.
