El Comando de la Décima Tercera Brigada, unidad orgánica de la Quinta División del Ejército Nacional, se pronunció ante un confuso episodio registrado en una de sus instalaciones castrenses. De manera preliminar, las autoridades confirmaron que un suboficial y tres soldados resultaron heridos tras un ataque perpetrado al interior del Batallón de Infantería N.º 38 Miguel Antonio Caro, ubicado estratégicamente entre los municipios de Guaduas y Villeta.
El reporte oficial indica que el incidente se originó cuando un integrante de la base militar accionó su arma de dotación contra sus propios compañeros de patrulla. Las circunstancias exactas que motivaron esta agresión intra institucional permanecen bajo estricta reserva mientras avanza la recopilación de los primeros indicios técnicos en el terreno por parte de los peritos judiciales encargados del caso en la provincia.
Los cuatro uniformados heridos recibieron atención inmediata por parte de los enfermeros de combate antes de ser evacuados de emergencia. Posteriormente, los mandos militares coordinaron su traslado prioritario hacia un centro hospitalario del municipio de Villeta y al Hospital Militar Central en Bogotá, donde equipos médicos especializados intervienen sus lesiones para garantizar su estabilidad y recuperación física en los próximos días.
El soldado presuntamente responsable de accionar el arma de dotación fue neutralizado y capturado de manera flagrante por el resto de la tropa en el lugar de los hechos. El implicado quedó a completa disposición de las autoridades judiciales competentes, quienes ya iniciaron formalmente el proceso de judicialización para determinar los cargos penales que deberá enfrentar ante la justicia ordinaria o penal militar.
Los comandos operativos activaron de inmediato los protocolos de comunicación con los organismos de investigación del Estado para esclarecer las circunstancias de tiempo, modo y lugar del ataque. Fiscales e investigadores de la Policía Judicial asumieron la recolección de pruebas balísticas y testimonios para reconstruir la secuencia exacta de los eventos al interior del cuartel militar en Cundinamarca.
La institución castrense reiteró su absoluto rechazo ante cualquier conducta que atente contra la integridad y la vida del personal uniformado. Asimismo, el mando superior aseguró que brindará todo el acompañamiento psicológico y logístico necesario a los familiares de los soldados e infantes afectados, manteniendo una política de total transparencia frente a los resultados de las pesquisas judiciales en curso.
Las repercusiones de este suceso generan preocupación al interior de las unidades militares encargadas de la seguridad territorial en el centro del país. Los protocolos de control de armamento y salud mental en las bases tácticas vuelven a ser objeto de revisión por parte de la inspección general del Ejército para prevenir nuevas situaciones de violencia interna que pongan en riesgo la vida de los soldados profesionales y suboficiales.
El comando de la unidad militar continuará emitiendo reportes oficiales conforme avancen las diligencias judiciales y se conozcan nuevos dictámenes médicos sobre el estado de salud de los heridos. La institución reafirmó su compromiso institucional de cooperar plenamente con los jueces para garantizar que el peso de la ley recaiga sobre los responsables de este lamentable episodio que enluta a la familia militar colombiana.
