El presidente electo de Colombia, Abelardo De la Espriella, ordenó este martes 7 de julio suspender de manera inmediata el proceso de empalme con el gobierno de Gustavo Petro. La instrucción fue comunicada al vicepresidente electo, José Manuel Restrepo, encargado de liderar ese proceso por parte del equipo entrante, y fue anunciada públicamente a través de la cuenta de De la Espriella en la red social X.
En su mensaje, el mandatario electo calificó a la administración saliente como “el gobierno corrupto que termina su periodo” y afirmó que su decisión responde a la necesidad de “proteger los intereses de la Nación y garantizar una transición seria, transparente y al servicio de los colombianos”. Según indicó, no está dispuesto a “legitimar el desastre ni el desconocimiento del orden constitucional”.
La decisión se produjo después de que, un día antes, el presidente Gustavo Petro publicara mensajes en los que cuestionó el resultado de las elecciones presidenciales. Petro afirmó que “quien ganó las elecciones por voto popular fue Iván Cepeda” y atribuyó el triunfo de De la Espriella al uso de algoritmos operados, según él, desde California por empresas de inteligencia privada de origen israelí. El mandatario saliente también convocó movilizaciones ciudadanas para el 20 de julio.
Restrepo confirmó la orden a los líderes, coordinadores y facilitadores del proceso de empalme, y defendió la legitimidad del resultado electoral señalando que cerca de 13 millones de colombianos respaldaron con su voto un cambio de rumbo para el país. Aclaró, sin embargo, que la suspensión no detiene el trabajo de su equipo, que continuará recopilando información sobre la situación del Estado, aunque sin sesiones conjuntas con el gobierno saliente.
Por el lado del gobierno de Petro, el ministro de Hacienda, Germán Ávila, cabeza del comité de empalme saliente, respondió que su equipo también suspende su participación en las mesas de trabajo conjuntas. Ávila señaló que el ambiente de diálogo se volvió insostenible por lo que calificó como agresiones hacia miembros del gabinete, y advirtió que la suspensión se mantendrá hasta que existan garantías de respeto recíproco. El comité de empalme del Gobierno Nacional, integrado además por Nhora Mondragón, Augusto Ocampo y Natalia Molina, emitió un comunicado institucional en el que sostuvo que el proceso de empalme “no pertenece a un gobierno, a un partido o a un proyecto político; pertenece a Colombia”.
La noticia generó reacciones divididas en el Congreso. Legisladores como Enrique Gómez y Daniel Briceño respaldaron la decisión de De la Espriella, calificándola como una respuesta necesaria frente al desconocimiento del resultado electoral por parte de Petro. En la orilla contraria, otros congresistas, entre ellos Jaime Raúl Salamanca, calificaron la suspensión de irresponsable, al considerar que ya existían las garantías legales para adelantar el proceso con normalidad.
En algunos sectores han circulado en redes sociales expresiones como “golpe de Estado” para describir la crisis institucional que se abrió con la suspensión. Es importante precisar que esta calificación corresponde a reacciones y opiniones políticas difundidas en redes, y no a una determinación formal emitida por alguna autoridad judicial o electoral; no encontré ningún pronunciamiento oficial que use ese término.
La suspensión del empalme se produce a poco más de un mes de la posesión presidencial, prevista para el 7 de agosto de 2026. Hasta el momento no hay claridad pública sobre cuándo o bajo qué condiciones podría reanudarse el proceso; tanto Restrepo como Ávila dejaron la puerta abierta a retomarlo, pero ninguno dio una fecha ni condiciones específicas y verificables.
