Abelardo De La Espriella denuncia intento de golpe contra el mandato popular luego de suspensión de empalme con gobierno saliente de Petro

 

El presidente electo, Abelardo De La Espriella, ha lanzado una advertencia institucional ante lo que califica como un intento de golpe de Estado orquestado por el Gobierno saliente. Según el mandatario, el actual jefe de Estado, en conjunto con el senador Iván Cepeda, estaría buscando desconocer la voluntad de más de 13 millones de colombianos que votaron por una nueva administración. De La Espriella enfatizó que ninguna autoridad, por alta que sea, tiene la facultad de sustituir al órgano electoral ni de ignorar una credencial presidencial que ya ha sido ratificada legalmente.

La tensión alcanzó su punto máximo con la orden del presidente electo de suspender de manera inmediata las mesas de empalme presenciales. El mandatario instruyó al vicepresidente electo, José Manuel Restrepo, para que el proceso de transición continúe exclusivamente a través de los mecanismos legales, institucionales y tecnológicos disponibles, evitando así legitimar un espacio que, a juicio del presidente electo, ha sido desnaturalizado por el Gobierno saliente. Esta decisión busca proteger la integridad institucional y evitar la exposición a lo que denomina una estrategia de saboteo.

De La Espriella no escatimó en calificativos al referirse a la actuación del presidente Petro, a quien tildó de "tirano en ciernes" por pretender atribuirse competencias constitucionales que no le corresponden. El mandatario electo insistió en que el uso de discursos sobre "desobediencia civil", promovidos por figuras como Iván Cepeda, no es más que una fachada para justificar una ruptura del orden constitucional. Para el presidente electo, no existe "resistencia pacífica" que pueda validar el desconocimiento del veredicto soberano expresado contundentemente en las urnas.

En el marco de esta confrontación, De La Espriella planteó que las maniobras del Ejecutivo actual estarían motivadas por el temor ante las posibles consecuencias legales tras finalizar su mandato. Según el presidente electo, el Gobierno saliente busca aferrarse al poder para evitar que salgan a la luz denuncias sobre presunta corrupción, así como los supuestos vínculos de miembros del Ejecutivo con estructuras narcoterroristas y con el régimen de Nicolás Maduro. El mandatario afirmó que su administración garantizará la independencia judicial para que estas investigaciones avancen con total transparencia.

El presidente electo ha hecho un llamado perentorio a las Fuerzas Armadas para que honren su juramento constitucional y actúen como garantes del orden democrático vigente. De igual forma, solicitó la vigilancia permanente de la comunidad internacional ante la amenaza que, a su juicio, representa el proyecto autoritario de Petro y Cepeda para la estabilidad de la región. El mensaje enviado desde la oficina de prensa del mandatario electo es claro: Colombia no permitirá que se vulnere la decisión popular manifestada en la jornada electoral.

Ante la crisis, De La Espriella convocó a la ciudadanía a mantener la firmeza democrática, la serenidad y el estricto apego a la ley. El presidente electo reiteró que el mandato ciudadano es innegociable y que la transición debe llevarse a cabo con el respeto absoluto a los procedimientos institucionales. La postura del nuevo Gobierno es de absoluta confrontación con lo que considera una estrategia para perpetuarse en el poder, dejando claro que el proceso de cambio en el país no tiene marcha atrás.

La etapa que inicia, denominada por el mandatario como la "Patria Milagro", se fundamentará, según sus palabras, en la reconstrucción institucional basada en la legalidad y la libertad. El presidente electo sostuvo que el país ya ha tomado una decisión definitiva hacia un nuevo rumbo, alejándose del modelo que ahora pretende imponerse desde sectores del oficialismo. De La Espriella subrayó que la era de Petro pertenece al pasado y que su Gobierno se enfocará desde el 7 de agosto en la justicia y el respeto por la Constitución.

La incertidumbre sobre el desenlace de esta transición institucional mantiene a Colombia en una situación de alta tensión política. Mientras el Gobierno saliente ha suspendido sus mesas de empalme, el equipo de De La Espriella continúa reuniendo información por otros canales para preparar la llegada al poder. El desenlace dependerá en gran medida de la capacidad de las instituciones de control para arbitrar este conflicto, asegurando que el proceso democrático concluya conforme a los términos constitucionales establecidos para el cambio de mando.

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