El crecimiento del turismo de cruceros en Colombia ya no es una promesa, sino una realidad consolidada. Así lo explica Martín Parra Castañeda, Country Manager para Colombia, Centroamérica y el Caribe de Royal Caribbean, quien destaca el papel clave de la compañía en posicionar a Cartagena como uno de los principales puertos de embarque en la región, acercando esta experiencia a miles de viajeros colombianos.
Uno de los factores determinantes ha sido la apuesta sostenida de la naviera por el mercado local. Actualmente, Royal Caribbean opera un barco con salida semanal desde Cartagena, todos los domingos, lo que ha facilitado el acceso a este tipo de viajes sin necesidad de desplazamientos internacionales complejos ni trámites como la visa, una barrera histórica para muchos turistas.
El producto ha sido diseñado pensando en el público latinoamericano. A bordo, los viajeros encuentran atención en español, itinerarios adaptados a sus preferencias y beneficios como el paquete de bebidas incluido, lo que convierte la experiencia en una opción cercana al concepto de “todo incluido”, con rutas que recorren destinos como Aruba, Bonaire, Curazao y Colón, en Panamá.
Este modelo ha tenido una acogida significativa en el país. Según Parra, cada vez más colombianos están optando por los cruceros como alternativa vacacional, no solo por su comodidad, sino por la posibilidad de conocer múltiples destinos en un solo viaje, con una oferta que combina entretenimiento, gastronomía y descanso.
El impacto va más allá del turismo individual. La operación de cruceros desde Cartagena genera un efecto multiplicador en la economía local, articulando esfuerzos entre actores como el puerto, ProColombia y entidades de promoción turística. Este ecosistema fortalece el posicionamiento de Colombia como destino estratégico dentro de la industria global de cruceros.
En este contexto, la alianza con Deluxe Travel ha sido clave para ampliar el acceso al producto. La apertura de puntos físicos en centros comerciales responde a una estrategia que busca acercar la oferta a los consumidores en espacios cotidianos, permitiendo que el proceso de compra sea más directo, confiable y asesorado.
A este crecimiento se suma un segmento en expansión: el turismo corporativo. Cada vez más empresas están optando por realizar eventos, capacitaciones y encuentros de alto nivel a bordo de cruceros, buscando experiencias diferentes a los formatos tradicionales. Esta tendencia ha ganado terreno por su practicidad y por el valor agregado que ofrece el entorno marítimo.
Según Parra, compañías de distintos sectores ya han realizado eventos en altamar, aprovechando la navegación para desarrollar jornadas de formación y, al llegar a puerto, complementar la experiencia con espacios de ocio. Este modelo combina productividad y bienestar, convirtiéndose en una alternativa atractiva para organizaciones que buscan innovar en sus dinámicas internas.
Con una estrategia centrada en la accesibilidad, la experiencia del cliente y la diversificación de su oferta —tanto en turismo vacacional como corporativo—, Royal Caribbean consolida su presencia en el país y proyecta a Colombia como un actor cada vez más relevante en el mapa del turismo de cruceros en América Latina.

