La exalcaldesa de Bogotá, Claudia López, junto a su fórmula vicepresidencial, Leonardo Huerta, presentó oficialmente su hoja de ruta de gobierno, con la que busca posicionarse como una alternativa política de cara a las próximas elecciones. La propuesta, según indicaron, se enfoca en superar la polarización y ofrecer soluciones concretas a los principales problemas del país.
Durante el lanzamiento, la fórmula planteó una visión centrada en la construcción de consensos y en el fortalecimiento de la seguridad con enfoque social. La iniciativa busca articular crecimiento económico con justicia social, promoviendo un modelo que, según sus voceros, permita avanzar en desarrollo sin dejar de lado las necesidades de los territorios más vulnerables.
López aseguró que su propuesta apunta a romper con la lógica de los extremos políticos que ha marcado el debate nacional en los últimos años. En ese sentido, sostuvo que el país requiere una ruta que priorice la unidad y la toma de decisiones responsables, orientadas a resolver problemas estructurales y recuperar la confianza ciudadana.
En materia de seguridad, la candidata insistió en la necesidad de abordar las causas estructurales de la violencia, combinando acciones de control con políticas sociales que reduzcan la desigualdad y amplíen oportunidades. Este enfoque, señaló, busca garantizar entornos más seguros sin desligarse de la realidad social de las comunidades.
Por su parte, Huerta destacó que la propuesta se construyó a partir de recorridos por distintas regiones del país, con el propósito de recoger insumos directamente desde los territorios. Según indicó, el proyecto político pretende consolidar un liderazgo cercano a la ciudadanía, basado en la escucha activa y en la ejecución de soluciones concretas.
Uno de los pilares del plan es el fortalecimiento del desarrollo regional, con énfasis en la conectividad, la movilidad y el acceso a oportunidades. La fórmula plantea que la seguridad debe estar vinculada al progreso territorial, de manera que las inversiones lleguen a zonas históricamente rezagadas.
En el componente económico, la propuesta busca equilibrar el crecimiento con la equidad, promoviendo el papel de los empresarios dentro de un esquema de responsabilidad social, al tiempo que se fortalece el rol del Estado en la garantía de derechos y bienestar para la población.
La hoja de ruta también plantea un cambio en las formas de gobernar, con énfasis en la transparencia, la innovación y la participación ciudadana. Según sus promotores, esto permitiría construir una relación más directa entre el Estado y la ciudadanía, fortaleciendo la legitimidad institucional.
Entre los ejes centrales del programa se destacan la superación de la polarización, la implementación de un modelo de seguridad con enfoque social, el impulso al desarrollo territorial, la promoción del crecimiento con justicia social y la construcción de una agenda basada en la unidad nacional.
Con este planteamiento, la fórmula busca posicionarse como una alternativa que combine experiencia en gestión pública con una narrativa centrada en la transformación del país, en medio de un escenario político que comienza a configurarse de cara a la próxima contienda electoral.
