En un mundo donde, según ACNUR, más de 117 millones de personas han sido forzadas a desplazarse, esta obra sitúa el drama migratorio en una escala íntima: la de un niño que camina sin entender del todo por qué. El páramo de Berlín, paso helado entre Cúcuta y Bucaramanga, se convierte en un escenario simbólico donde el paisaje no solo es geografía, sino una extensión emocional del desarraigo que atraviesa a millones de familias.
Lejos de la estadística, el relato se instala en la respiración corta, en el peso de la mochila, en el silencio de la carretera. Fanuel Hanán Díaz construye una narración contenida, donde cada palabra parece dicha con cuidado, como si el lenguaje también caminara. La incertidumbre no se explica: se siente. El trayecto no tiene destino claro, y ese “no-lugar” potencia el vértigo interior de quien avanza sin certezas, sostenido apenas por la familia.
La voz infantil es el mayor acierto narrativo. No hay discursos políticos ni juicios explícitos; hay preguntas pequeñas y observaciones mínimas que revelan lo que el mundo adulto suele omitir. El niño no analiza la migración: la padece. Extraña, tiembla, obedece. En esa mirada desprovista de retórica aparece una verdad contundente: la infancia vive las crisis sin haberlas decidido, y aun así carga con sus consecuencias más profundas.
El libro dialoga con una realidad concreta —la diáspora venezolana en Colombia—, pero trasciende lo coyuntural. El desarraigo que atraviesa al protagonista resuena con otras migraciones, desplazamientos internos y exilios silenciosos. Llevar lo poco que cabe en una mochila, recordar sabores y palabras que cambian de nombre al cruzar una frontera, enfrentar un clima hostil: son experiencias que transforman la identidad y marcan la memoria para siempre.
Las ilustraciones de David Cleves amplifican la dimensión emocional. Con una paleta de azules, violáceos y matices fríos, el artista recrea la gélida inmensidad del páramo sin borrar el calor humano. Los personajes, pequeños frente al paisaje, parecen a punto de ser tragados por la naturaleza, pero la cercanía entre ellos —una mano, una sombra compartida— introduce una luz sutil: la resiliencia como refugio.
La obra evita el dramatismo fácil. La tragedia está en los detalles: pies cansados, ropa insuficiente, miradas que se pierden en la neblina. El vacío se representa con espacios abiertos y horizontes lejanos, donde el silencio pesa más que cualquier diálogo. Así, texto e imagen construyen una experiencia estética que no infantiliza el dolor, pero sí lo vuelve comprensible para lectores jóvenes, invitándolos a mirar al otro con empatía.
Esta edición de Panamericana Editorial, renovada visualmente, refuerza la potencia del libro como objeto artístico. La combinación entre una prosa sobria y un trabajo gráfico de gran sensibilidad sitúa la obra en un territorio donde la literatura infantil aborda temas complejos sin subestimar al lector. Es un libro que conmueve sin estridencias y que deja una huella reflexiva sobre la fragilidad y la dignidad humana.
Sobre el autor: Fanuel Hanán Díaz. Escritor venezolano radicado en Colombia, es licenciado en Letras y una de las voces más reconocidas en teoría de literatura infantil en América Latina. Tras años dedicados a la crítica y la investigación, abrió aquí la compuerta de la ficción para explorar su propia experiencia de nostalgia y migración. Su trayectoria académica y su sensibilidad humanista confluyen en una historia que convierte el desarraigo en memoria compartida.
