Fernando Basto: seguridad, orden y control político como bandera para llegar al Senado

 

El debate electoral empieza a moverse hacia las propuestas de fondo y la capacidad real de acción desde el Congreso. En un país marcado por la inseguridad, la incertidumbre institucional y la desconfianza ciudadana, la discusión se concentra en cómo devolverle eficacia al Estado y estabilidad a las reglas. La conversación política deja de ser abstracta y se instala en lo concreto: quién puede legislar, supervisar y ejercer control para que las decisiones públicas se traduzcan en resultados.

Jhonatan Rojas – Director de Revista Impacta conversa con Fernando Basto, candidato al Senado de la República por el partido Salvación Nacional, quien plantea una agenda legislativa basada en seguridad, disciplina institucional y eficiencia en el uso de los recursos públicos. Su aspiración no gira alrededor de discursos simbólicos, sino de funciones concretas del Congreso: producir leyes útiles, fortalecer el control político y respaldar institucionalmente a las entidades que sostienen el orden.

Para Basto, el Senado debe recuperar su papel como eje de equilibrio democrático, vigilancia al Ejecutivo y constructor de políticas públicas que respondan a la realidad territorial. Señala que hoy existe una brecha entre lo que se legisla y lo que vive la ciudadanía, y que es necesario cerrar esa distancia con normas claras, seguimiento permanente y decisiones que refuercen la autoridad legítima del Estado, especialmente en contextos donde el delito organizado ha ganado espacio.

El candidato sostiene que la seguridad no es un tema sectorial, sino la base de toda estabilidad social y económica. Desde su visión, sin condiciones de orden no hay inversión, no hay empleo ni confianza institucional. Su propuesta legislativa apunta a fortalecer el respaldo normativo a la Fuerza Pública, mejorar herramientas legales contra estructuras criminales y ejercer control político para que los recursos destinados a seguridad realmente se ejecuten y generen impacto medible.

Director Impacta: ¿Por qué decide aspirar al Senado en este momento del país?
Fernando Basto: Aspiro al Senado porque el país necesita firmeza legislativa. El Congreso debe volver a ejercer control político real y producir leyes que respondan a problemas concretos. Veo debilidad en temas de seguridad, seguimiento al gasto público y supervisión al Ejecutivo. Mi candidatura busca representar a ciudadanos que sienten que el Estado perdió capacidad de respuesta. El Senado no puede ser un espacio de discursos, debe ser un escenario de decisiones que ordenen institucionalmente al país.

D.I.: Usted insiste en la seguridad como eje, ¿qué significa eso desde la función legislativa?
F.B.: Significa respaldo normativo a la Fuerza Pública, herramientas jurídicas claras contra estructuras criminales y coordinación efectiva entre Nación y territorios. El Senado debe revisar marcos legales que hoy limitan la acción del Estado frente al delito organizado. También implica control político para que los recursos de seguridad sí se ejecuten. Sin condiciones de orden no hay desarrollo. Es un eje que impacta economía, empleo y confianza ciudadana.

D.I.: ¿Dónde identifica fallas actuales del Congreso?
F.B.: Existe desconexión entre leyes y realidad territorial. Se legisla sin medir impacto y sin seguimiento posterior. Además, el control político se ha debilitado; se debate, pero se corrige poco. El Senado debe vigilar permanentemente la ejecución de políticas públicas. Si el Ejecutivo falla, el Congreso debe actuar. Esa función de equilibrio institucional es la que quiero fortalecer con una agenda técnica, basada en resultados y no en coyunturas.

D.I.: ¿Qué diferencia su propuesta frente a otras candidaturas?
F.B.: La claridad de prioridades: seguridad, orden institucional y eficiencia del gasto público. No hablo de todo, hablo de lo urgente. Además, mi enfoque es legislativo, no retórico. Planteo qué normas revisar, qué leyes impulsar y cómo ejercer control político. El Congreso define reglas nacionales, no promesas locales. Mi propuesta parte de devolverle capacidad operativa al Estado y reglas estables al país.

D.I.: Usted también menciona el concepto de orden, ¿cómo se traduce eso en políticas públicas?
F.B.: Orden es cumplimiento de la ley, disciplina fiscal y respeto institucional. Se traduce en marcos normativos estables para la inversión, reglas claras para autoridades locales y supervisión estricta del gasto. También implica que las decisiones públicas no dependan de improvisaciones. El Senado puede establecer límites, exigir informes, modificar normas que generan caos y fortalecer instituciones que hoy operan debilitadas.

D.I.: ¿Qué mensaje le envía al votante que desconfía de la política?
F.B.: Que la política no desaparece si se ignora; otros la ocupan. El Congreso define reglas que afectan seguridad, empleo y vida cotidiana. Mi invitación es a votar pensando en quién puede ejercer control, proponer leyes útiles y defender estabilidad. No prometo milagros, prometo trabajo legislativo serio. El Senado necesita menos espectáculo y más responsabilidad institucional.

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