El saneamiento del río Bogotá entra en una fase decisiva. La Empresa de Acueducto y Alcantarillado de Bogotá inició el transporte gradual de aguas residuales hacia la Estación Elevadora de Aguas Residuales Canoas, como parte de las actividades previas a su entrada en operación. Se trata de un avance técnico y ambiental de gran escala que busca reducir de manera estructural los vertimientos históricos sobre este afluente estratégico de la capital.
Más de 80 operarios trabajan actualmente en el interior de los interceptores Tunjuelo–Canoas y Fucha–Tunjuelo, dos túneles de gran dimensión construidos para conducir aguas servidas del centro y sur de la ciudad. Estas labores forman parte de un proceso técnico complejo que incluye revisión hidráulica, verificación de condiciones de operación y regulación de caudales, todo con el fin de articular estas infraestructuras con el sistema que operará en Canoas.
El interceptor Tunjuelo–Canoas tiene una longitud aproximada de 8,9 kilómetros, mientras que el Fucha–Tunjuelo alcanza los 9,4 kilómetros. Ambos fueron instalados a profundidades que oscilan entre 25 y 70 metros, lo que convierte esta intervención en un reto técnico sin precedentes en el país. La revisión integral que se realiza busca asegurar que el flujo de aguas residuales se realice de forma controlada, estable y segura.
Estas actividades comenzaron el 6 de noviembre de 2024 y están previstas hasta el 5 de mayo de 2026. Su importancia radica en que permitirán interceptar un volumen significativo de aguas residuales que durante décadas se vertieron directamente a los ríos Fucha, Tunjuelo y Soacha, antes de llegar al río Bogotá. Con esta conducción controlada, se avanza hacia un modelo de gestión más responsable del sistema de alcantarillado.
De acuerdo con la gerencia de la EAAB, la conexión definitiva de los interceptores con la estación Canoas permitirá eliminar vertimientos en los ríos Fucha y Tunjuelo y evitar descargas de aguas residuales en un tramo cercano a 50 kilómetros. Este impacto se traduce en beneficios ambientales y sociales directos para comunidades ribereñas y para más de cinco millones de personas que dependen del equilibrio ecológico de la cuenca.
Es la primera vez en Colombia que se intervienen interceptores de alcantarillado a tan grandes profundidades. Las condiciones de trabajo han exigido protocolos especializados de seguridad, operación y construcción, además de soluciones técnicas ajustadas a espacios confinados y ambientes de alta complejidad. Esto marca un precedente para futuros proyectos de saneamiento urbano de gran escala en el país.
Los avances ya han permitido poner en operación varias infraestructuras estratégicas, como el Tanque de Retención y los propios interceptores, que entran en una fase de uso efectivo. Este paso es esencial para que la estación elevadora Canoas y el sistema de tratamiento asociado puedan funcionar de manera integrada, configurando una solución de largo plazo para el manejo de aguas residuales en Bogotá.
Para el mantenimiento y la conexión de estos interceptores a Canoas, la EAAB ha destinado cerca de 7.790 millones de pesos. Esta inversión respalda una de las apuestas ambientales más relevantes de la ciudad, enfocada en transformar la relación de Bogotá con sus ríos y en consolidar una infraestructura que permita reducir de forma sostenida la contaminación del principal afluente de la región.
