En los frentes de obra, donde el tiempo suele medirse en metros construidos y cronogramas ajustados, la educación ha encontrado un espacio inesperado pero transformador. El programa Obras Escuela cerró 2025 con más de mil trabajadores de obra que han accedido a educación primaria, demostrando que aprender y trabajar no son caminos excluyentes. La iniciativa, desarrollada por Constructora Capital, integra la alfabetización directamente en los proyectos de construcción, llevando el aula hasta donde históricamente la educación no llegaba y abriendo oportunidades reales de crecimiento personal y laboral.
Durante 2025, el programa contó con 13 centros de formación activos en Bogotá y Medellín, operando dentro de proyectos de vivienda en plena ejecución. En la capital, Obras Escuela estuvo presente en desarrollos como Urbania, Centriko y varias ciudadelas, mientras que en Medellín se consolidó en proyectos emblemáticos como Ciudad de los Parques, Puerto Sereno y Bulevar Verde. Esta presencia territorial permitió que los trabajadores avanzaran en lectura, escritura, matemáticas, historia y geografía sin abandonar su jornada laboral, integrando el aprendizaje a la rutina diaria de la obra.
Los resultados del año reflejan el impacto concreto del modelo. En el primer semestre de 2025 se graduaron 22 trabajadores, y en el segundo semestre otros 38 culminaron con éxito su proceso educativo. En total, 60 personas obtuvieron su certificación de primaria durante el año. Con estas cifras, el programa alcanzó un acumulado histórico de 1.058 trabajadores formados, un dato que habla de continuidad, compromiso y una visión de largo plazo que trasciende los resultados inmediatos.
La experiencia de Medellín es clave para entender la solidez del programa. Allí, Obras Escuela se implementa desde 2009 en alianza con Camacol Antioquia, y ha permitido la graduación de 1.022 trabajadores a lo largo de los años. En Bogotá, donde la iniciativa inició en 2024 con el apoyo de Camacol Antioquia y Camacol Bogotá y Cundinamarca, ya se han graduado 36 personas, consolidando la expansión del modelo educativo en nuevos territorios.
Más allá de las cifras, el valor del programa se refleja en las historias individuales. Para muchos participantes, esta ha sido la primera oportunidad real de acceder a la educación formal. “Estoy muy agradecido por este logro. Mi familia está muy feliz, este programa ha sido una gran experiencia para nosotros los trabajadores de obra. Me siento muy orgulloso por esta meta alcanzada”, afirmó Octavio Palacios, graduado de primaria en la escuela Urbania, en Bogotá. Su testimonio resume el impacto emocional y social que tiene aprender en contextos tradicionalmente excluidos.
Obras Escuela se ha destacado en el sector por su enfoque pedagógico flexible y adaptado a la realidad laboral. Las aulas se adecuan dentro de las obras, los horarios se ajustan a las jornadas de trabajo y la metodología prioriza el desarrollo de competencias básicas que fortalecen la autonomía personal. La educación deja de ser un lujo distante y se convierte en una herramienta cotidiana que dignifica el trabajo, mejora la autoestima y amplía las perspectivas de futuro de quienes participan.
Desde la dirección de la compañía, el programa es visto como una apuesta estructural y no como una acción aislada. “Los avances de Obras Escuela demuestran la importancia de acercar la educación a los entornos laborales; para muchos trabajadores este programa representa la primera oportunidad real de estudiar”, señaló Pablo Echeverri, presidente de Constructora Capital. Su llamado apunta a que el sector continúe respaldando iniciativas que impactan directamente la calidad de vida de los trabajadores.
La coordinación con entidades aliadas ha permitido mantener una operación estable y sostenible, integrando nuevos estudiantes y garantizando la continuidad de los procesos educativos. Obras Escuela se consolida así como un referente de educación inclusiva en el sector de la construcción, demostrando que invertir en formación básica no solo transforma vidas individuales, sino que fortalece comunidades laborales enteras. En cada cuaderno abierto dentro de una obra, se construye algo más que infraestructura: se construye futuro.
