El Torneo del Olaya volvió a confirmar por qué es uno de los campeonatos de fútbol aficionado más importantes del país. En la versión 66 del tradicional certamen, disputada entre el 17 de diciembre de 2025 y el 11 de enero de 2026, Nacional de Eléctricos se consagró campeón y alcanzó su noveno título. El torneo, declarado Evento de Interés Cultural de la ciudad, cerró con una definición cargada de emoción. La historia volvió a escribirse en las canchas del sur de Bogotá. El Olaya ratificó su vigencia y prestigio. El fútbol popular celebró a su nuevo monarca.
Nacional de Eléctricos terminó el certamen como líder de la tabla tras siete fechas disputadas, sumando nueve puntos con cuatro victorias, un empate y dos derrotas. El equipo marcó 13 goles y recibió apenas ocho, lo que le permitió quedarse también con el reconocimiento a la valla menos vencida. La regularidad fue la clave del campeonato. Cada partido fue una muestra de solidez táctica. El grupo respondió en los momentos decisivos. El título fue el reflejo de un proceso bien estructurado.
El subcampeonato quedó en manos de Nottingham Primos, que luchó hasta el final y cerró el torneo con ocho puntos y una diferencia de gol positiva. El tercer lugar fue para Caterpillar Motor Cárnicos Disan Candelaria, mientras que la cuarta posición la ocupó PV&O. La tabla final evidenció un campeonato equilibrado y competitivo. Cada jornada ofreció partidos intensos. El margen entre los equipos fue mínimo. El nivel futbolístico fue alto.
En el plano individual, el gran protagonista del torneo fue Alexander Quiñones, de Maracaneiros, quien se consagró goleador con cinco anotaciones. Además, fue elegido como el mejor jugador mayor del campeonato. Su rendimiento fue constante y determinante. Cada gol levantó a la tribuna. Fue el referente ofensivo del certamen. Su nombre quedó inscrito en el cuadro de honor del Olaya.
Nacional de Eléctricos también se destacó en los premios individuales con Isaac Narváez, elegido como mejor jugador juvenil del torneo. El equipo campeón demostró equilibrio entre experiencia y juventud. Este relevo generacional fue una de las fortalezas del plantel. La apuesta por nuevos talentos dio resultados. El futuro del club luce prometedor. El Olaya volvió a ser vitrina de proyección deportiva.
En el banquillo, el técnico campeón William Velásquez fue reconocido por su liderazgo y planteamiento táctico. Bajo su dirección, Nacional de Eléctricos mostró orden, disciplina y carácter competitivo. El trabajo del cuerpo técnico fue clave para sostener el rendimiento. La lectura de los partidos marcó diferencias. La experiencia del entrenador se reflejó en los resultados. El título también se ganó desde la estrategia.
El torneo dejó además reconocimientos al juego limpio para Monserrate Kadima FC y Olaya Herrera Civil United, resaltando el espíritu deportivo del certamen. La organización destacó el comportamiento dentro y fuera de la cancha. El Olaya no solo es fútbol, es convivencia y comunidad. La pasión se vive con respeto. Ese sello se mantiene intacto. El campeonato sigue siendo ejemplo del fútbol barrial.
Con este nuevo título, Nacional de Eléctricos reafirma su lugar como uno de los equipos históricos del Torneo del Olaya. La versión 66 cerró con tribunas llenas, emociones intensas y un campeón legítimo. El fútbol aficionado volvió a ser protagonista en Bogotá. El Olaya cumplió una vez más con su legado. La historia continúa escribiéndose cada enero. Y el barrio volvió a celebrar al ritmo del gol.
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