La seguridad aérea, eje estratégico de SATENA para conectar regiones apartadas con confianza

 

En un país donde la conectividad aérea es esencial para miles de comunidades, la seguridad operacional se convierte en un pilar estratégico. SATENA ha consolidado un modelo de gestión integral que prioriza la prevención, la preparación y la respuesta ante riesgos, garantizando operaciones confiables en regiones apartadas. La aerolínea cumple un rol clave en territorios donde volar no es solo transporte, sino acceso a salud, educación y oportunidades. Por ello, cada operación está diseñada bajo estándares rigurosos, con una cultura organizacional orientada a proteger la vida y a fortalecer la confianza de los pasajeros que dependen del transporte aéreo.

Desde 2014, SATENA opera con un Sistema de Gestión de Seguridad Operacional certificado por la Unidad Administrativa Especial de Aeronáutica Civil, conforme al Reglamento Aeronáutico Colombiano RAC 219 y a los estándares de la Organización de Aviación Civil Internacional. Esta certificación valida procesos, controles y procedimientos diseñados para anticipar riesgos y fortalecer la toma de decisiones. En 2022, el alcance del sistema se amplió a la Organización de Mantenimiento Aeronáutico, reforzando la seguridad en cada fase de la operación aérea y técnica de la compañía.

La aerolínea aplica un modelo de gestión de riesgos basado en tres enfoques complementarios. El enfoque proactivo se sustenta en reportes internos de condiciones inseguras, promoviendo una cultura de prevención. El componente predictivo se apoya en el monitoreo permanente de vuelos para identificar desviaciones operativas antes de que se conviertan en incidentes. Finalmente, el enfoque reactivo permite intervenir de manera inmediata frente a eventos que requieren atención especial. Esta combinación fortalece la capacidad de respuesta institucional y permite mantener altos niveles de seguridad en entornos operativos complejos.

El presidente de SATENA, Óscar Zuluaga Castaño, ha señalado que la seguridad aérea es el centro de la operación. Según el directivo, cada vuelo responde a estándares rigurosos y a una cultura preventiva transversal a toda la organización. Este compromiso adquiere mayor relevancia en territorios donde la conectividad aérea representa una línea vital para las comunidades. La visión institucional entiende la seguridad no como un requisito aislado, sino como una responsabilidad permanente que guía decisiones técnicas, operativas y humanas dentro de la aerolínea estatal.

Como parte de su preparación ante contingencias, SATENA cuenta con un Emergency Response Plan aprobado por la autoridad aeronáutica, vigente desde mayo de 2025. Este protocolo contempla simulacros de escritorio anuales y ejercicios reales cada dos años. Su ejecución se articula con aeropuertos, alcaldías, organismos de socorro y entidades humanitarias. El objetivo es garantizar una respuesta coordinada y eficaz ante emergencias, fortaleciendo la capacidad institucional para actuar de manera oportuna y reducir impactos en escenarios de alta complejidad operativa.

El cumplimiento del sistema de seguridad es evaluado de forma permanente. Cada año, la autoridad aeronáutica realiza auditorías rigurosas sobre más de cincuenta ítems del RAC 219. Estas revisiones permiten identificar oportunidades de mejora e implementar acciones correctivas estructurales. El proceso involucra a todas las áreas estratégicas de la aerolínea y refuerza la mejora continua. La supervisión externa se convierte así en un mecanismo clave para asegurar que los estándares se mantengan actualizados y alineados con las mejores prácticas de la aviación civil internacional.

La formación del talento humano es otro componente esencial. Pilotos y copilotos deben cumplir entrenamientos EBT en simuladores cada seis meses, enfrentando escenarios de alta complejidad. Los comandantes son certificados para operar únicamente en pistas específicas, mientras despachadores, técnicos y auxiliares pasan por procesos anuales de verificación de competencias. Esta exigencia garantiza que cada rol operativo cuente con personal altamente calificado, preparado para responder a condiciones desafiantes propias de la geografía y la infraestructura aeroportuaria del país.

En el componente técnico, el sistema de mantenimiento de SATENA se rige por los RAC 4, 43, 145 y 219, bajo supervisión permanente de la autoridad aeronáutica. Ingenieros especializados gestionan la identificación y mitigación de riesgos técnicos y operacionales. Con este modelo, la aerolínea no solo cumple estándares internacionales, sino que reafirma su papel como operador estratégico del Estado. SATENA continúa conectando regiones con una operación segura, vigilada y preparada para los desafíos del territorio colombiano.

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