En febrero arrancan obras del Corredor Carrera Séptima entre calles 99 y 200

 

Bogotá iniciará en febrero las actividades de obra del Corredor Carrera Séptima entre calles 99 y 200, dando continuidad a los contratos que ya estaban firmados. El proyecto impactará a más de dos millones de personas que viven, trabajan o transitan por el nororiente de la ciudad. La intervención hace parte de una transformación urbana que combina movilidad sostenible, renovación del espacio público y soluciones ambientales integradas al diseño vial.

Las obras se desarrollarán en tres grupos: de la calle 99 a la 127, de la 127 a la 183 y de la 183 a la 200, tramo que incluye el patio-portal. Los trabajos iniciales contemplan tratamientos silviculturales, traslado de redes del acueducto y construcción del carril exclusivo para TransMilenio en sectores priorizados. Con esto se activa formalmente uno de los proyectos viales más relevantes del borde oriental capitalino.

El corredor tendrá 11,56 kilómetros de longitud y una configuración de cuatro carriles para tráfico mixto, dos por sentido, y dos carriles exclusivos para TransMilenio. Se construirán 14 estaciones y un patio-portal superior a 80.000 metros cuadrados destinado a flota eléctrica. La meta operativa proyecta alrededor de 133.000 usuarios diarios del sistema y una reducción significativa en los tiempos de viaje.

La intervención incluye 11,56 kilómetros de ciclorruta continua por el costado occidental, 23 plazoletas y más de 380.000 metros cuadrados de espacio público entre zonas verdes y jardinería. El proyecto busca redistribuir el espacio vial, priorizando transporte público, peatones y biciusuarios. También se construirán puentes, pasos deprimidos y accesos ajustados para mejorar la conectividad y la seguridad vial en puntos críticos del corredor.

En materia ambiental se reemplazarán cerca de 1.500 árboles y se sembrarán más de 4.300 nuevos, principalmente especies nativas andinas. Además, se implementarán 398 Sistemas Urbanos de Drenaje Sostenible que permitirán retener e infiltrar aguas lluvias, reduciendo riesgos de inundación y mejorando la calidad del agua que llega al alcantarillado. El corredor busca fortalecer la conexión ecológica entre la ciudad y los Cerros Orientales.

El valor del proyecto supera los 1,8 billones de pesos, incluidos predios, y hace parte de una renovación del paisaje urbano que reorganiza el borde nororiental. La propuesta integra movilidad eléctrica, espacio público y gestión ambiental como ejes centrales. También se ajustaron diseños de estaciones para mejorar seguridad, accesos al patio-portal y soluciones para conjuntos residenciales, atendiendo observaciones técnicas y urbanísticas recientes.

En este corredor circulan diariamente alrededor de 140.000 vehículos y más de 200.000 pasajeros. Con la nueva infraestructura se busca un uso más equitativo del espacio, priorizando modos sostenibles. El proyecto se articula con redes de transporte existentes y con futuras expansiones urbanas, como desarrollos en el norte, para responder a nuevas dinámicas de movilidad identificadas en estudios recientes de la ciudad.

Respecto a los tramos entre calles 24 y 99, el Distrito analiza una solución ajustada a las condiciones actuales de movilidad, considerando las múltiples obras en ejecución en Bogotá. Para esa zona no se prevé contratar nuevos diseños, sino adecuar estudios existentes. La decisión busca minimizar impactos simultáneos y lograr una integración más eficiente entre modos de transporte y el entorno urbano consolidado.

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