Una operación conjunta entre la Policía Nacional de Colombia, la Agencia Antidrogas de Estados Unidos (DEA) y autoridades de Portugal permitió la incautación de cerca de ocho toneladas de clorhidrato de cocaína en aguas cercanas al archipiélago de las Azores. El procedimiento es considerado uno de los más relevantes de los últimos años en la lucha contra el narcotráfico transnacional por su alcance logístico, impacto financiero y nivel de cooperación internacional.
De acuerdo con la información oficial, el alijo era transportado en un submarino artesanal que, al parecer, habría zarpado desde costas colombianas con destino a mercados internacionales. Este tipo de embarcaciones, diseñadas para evadir controles marítimos y radares, son empleadas por redes criminales que buscan rutas menos visibles para movilizar grandes cargamentos de droga hacia Europa y otros continentes.
Durante el operativo fueron capturados tres ciudadanos colombianos y un ciudadano venezolano, quienes quedaron a disposición de las autoridades competentes para el desarrollo de los procesos judiciales correspondientes. Con estas detenciones, las agencias de seguridad consideran que se afecta de manera directa la estructura operativa de organizaciones dedicadas al tráfico internacional de estupefacientes, debilitando su capacidad logística, financiera y de expansión.
Las autoridades señalaron que esta incautación representa la mayor registrada en la historia de Portugal, lo que da cuenta de la magnitud del cargamento y de la relevancia estratégica de la operación. El resultado es visto como un precedente en la articulación entre agencias de distintos países frente a una amenaza que trasciende fronteras y que impacta la seguridad regional y global.
El intercambio de información de inteligencia fue clave para la ubicación e interdicción de la embarcación. La coordinación oportuna entre Colombia, Estados Unidos y Portugal permitió anticipar el movimiento del cargamento y desplegar acciones conjuntas que culminaron con la interceptación del semisumergible, evitando que la droga llegara a su destino final en mercados internacionales de alto consumo.
Desde la Policía Nacional se destacó que este tipo de operaciones reflejan un enfoque basado en la cooperación internacional como herramienta fundamental contra el crimen organizado. Las autoridades subrayan que las redes de narcotráfico operan de manera transnacional, por lo que su contención requiere estrategias coordinadas entre países, intercambio permanente de información y acciones simultáneas en distintos territorios.
Actualmente se adelantan los trámites para la certificación oficial del resultado por parte de la DEA, documento que ratificará los alcances de la operación y el volumen de droga incautado. Este paso hace parte de los procedimientos habituales en operativos de alcance internacional, en los que intervienen múltiples agencias y se requiere validación técnica de los hallazgos.
Las autoridades reiteraron que continuarán fortaleciendo las capacidades de interdicción marítima y la cooperación con organismos internacionales para cerrar el paso a las economías ilícitas. Señalan que golpear las rutas y la logística del narcotráfico es una de las vías más efectivas para afectar las finanzas de las estructuras criminales y reducir su impacto en la seguridad y la convivencia.
