Del pueblo galés al Caribe: la historia del Hay Festival y su llegada a Cartagena



En 1988, cuando nadie imaginaba que un pequeño pueblo galés terminaría dictando la agenda cultural global, Hay-on-Wye —una localidad rural famosa apenas por sus librerías de segunda mano— fue el escenario de una apuesta arriesgada: crear un festival donde los libros no se celebraran en silencio, sino a través del debate público. Así nació el Hay Festival, un encuentro que con el paso de los años dejó de ser un evento literario para convertirse en una de las plataformas de ideas más influyentes del mundo.

Con el crecimiento de su impacto internacional, el Hay Festival inició un proceso de expansión global. La apuesta fue clara: llevar el debate intelectual a nuevos territorios, fuera de Europa, sin perder rigor ni profundidad. Así llegaron ediciones en España, México, Perú, Kenia y otros países, siempre con un énfasis en la conversación pública y el pensamiento crítico.

América Latina se convirtió rápidamente en una región clave para el festival. La fuerza de su tradición literaria, sumada a contextos políticos y sociales complejos, ofrecía un escenario ideal para debates sobre democracia, memoria, derechos humanos y creación cultural. El Hay Festival encontró allí no solo públicos atentos, sino también voces propias con peso internacional.

En ese contexto, en 2006 se anunció oficialmente la llegada del Hay Festival a Cartagena, una decisión que marcó un punto de inflexión en la agenda cultural del país. La ciudad fue elegida por su valor histórico, su proyección internacional y su capacidad para conectar el Caribe con el mundo. Desde su primera edición, el evento atrajo a escritores, periodistas y pensadores de primer nivel.

La instalación del festival en Cartagena no pasó desapercibida. Teatros, claustros y espacios patrimoniales se transformaron en foros abiertos de discusión, con una programación que rápidamente ganó visibilidad mediática y respaldo institucional. El Hay Festival se consolidó como una cita anual clave dentro del calendario cultural colombiano.

Con el paso de los años, Cartagena dejó de ser solo una sede anfitriona para convertirse en un nodo central del circuito global del Hay Festival. Por sus escenarios han pasado premios Nobel, cronistas reconocidos, científicos y líderes de opinión, junto a autores emergentes y nuevas voces del pensamiento latinoamericano.

El impacto del festival también se reflejó en la ciudad y en el país. Más allá del turismo cultural, el Hay Festival Cartagena posicionó a Colombia como un espacio válido para la discusión de temas globales, en un momento en que la palabra, el diálogo y la reflexión resultaban fundamentales para la vida democrática.

Hoy, casi dos décadas después de su llegada, el Hay Festival en Cartagena es una noticia en sí misma: un evento que conecta a Colombia con el mundo de las ideas y confirma que la cultura puede ser una herramienta estratégica de proyección internacional y conversación pública.

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