Colombia atraviesa una de las coyunturas más delicadas en materia de salud mental infantil y adolescente. Las cifras oficiales muestran que casi la mitad de los menores presenta afectaciones emocionales, mientras que los casos de acoso escolar y suicidio juvenil continúan en aumento. En este escenario de alerta social, la conversación sobre el bienestar emocional dejó de ser opcional y se convirtió en una responsabilidad colectiva que interpela directamente a las familias, los educadores y las instituciones.
Es en este contexto donde surge Cartas para mi hijo, una obra que propone volver a lo esencial: el diálogo profundo entre adultos y jóvenes. El libro plantea que la crisis emocional actual no se explica solo por factores externos como la tecnología o la pandemia, sino también por la pérdida de espacios de conversación honesta dentro del hogar. Desde esa premisa, el texto invita a reconstruir el vínculo afectivo como base para una formación emocional sólida.
La obra está escrita en forma de cartas, un formato íntimo que permite abordar temas complejos con cercanía y humanidad. A lo largo del libro se reflexiona sobre disciplina, propósito, carácter, pensamiento crítico, ética, ciudadanía y gestión emocional, siempre desde una mirada práctica y accesible. No se trata de un manual ni de un recetario, sino de un acompañamiento reflexivo que busca formar criterio y fortaleza interior.
Uno de los ejes centrales del libro es la idea de que la familia debe recuperar su rol como primera escuela emocional. El texto sostiene que ningún sistema educativo puede reemplazar la influencia cotidiana de los adultos en la vida de niños y adolescentes. La presencia, el ejemplo y la coherencia se presentan como herramientas fundamentales para formar jóvenes capaces de enfrentar la frustración, la incertidumbre y la presión social.
A diferencia de otros libros de desarrollo personal, Cartas para mi hijo no promete soluciones inmediatas ni cambios rápidos. Su propuesta es más exigente: invita a procesos de transformación sostenida, entendiendo que el carácter se construye con tiempo, disciplina y reflexión constante. La fortaleza emocional, plantea el libro, no se improvisa ni se descarga de una aplicación; se cultiva día a día.
El texto también dialoga con los desafíos contemporáneos que enfrentan las nuevas generaciones, como la hiperconectividad, la ansiedad, la soledad y la pérdida de sentido. Lejos de demonizar la tecnología, el libro propone aprender a convivir con ella desde la conciencia y el equilibrio, reforzando la vida interior como un ancla frente a un entorno cada vez más exigente y acelerado.
Aunque fue concebido inicialmente como un legado personal, el alcance del libro es colectivo. Está dirigido tanto a jóvenes que buscan orientación como a padres y educadores que desean ejercer un liderazgo afectivo más consciente. La obra plantea que educar emocionalmente no es controlar ni sobreproteger, sino acompañar con claridad, límites y amor responsable.
Sobre el autor: William Hernan Yépez Prada. Es abogado, escritor y conferencista, con una trayectoria marcada por la reflexión sobre ciudadanía, ética, historia y formación del carácter. Cartas para mi hijo nace de años de experiencias personales y análisis del entorno social, y se convierte en su apuesta más íntima y comprometida. A través de este libro, el autor propone que hablar de emociones, fortaleza y sentido de vida no es un lujo, sino una necesidad urgente para construir generaciones más conscientes y resilientes.
