Desde enero de 2026 el salario mínimo en Colombia aumentó de 1.423.500 a 1.750.905 pesos, con auxilio de transporte de 249.095 pesos, un incremento cercano al veintitrés por ciento que impacta de forma directa a la logística. Según Asoportuaria, nueve de cada diez trabajadores del sector reciben ingresos cercanos al SMLV, lo que eleva costos laborales y presiona tarifas. A esto se suma que el costo logístico representó el 15,6 por ciento de las ventas en 2024, configurando un escenario complejo para transportadores, operadores y empresas de distribución en todo el país durante un año de ajustes económicos relevantes nacionales.
El incremento, ubicado por encima del IPC y de la productividad, no solo se refleja en nómina. También presiona precios de servicios, márgenes empresariales y competitividad nacional, trasladando parte del impacto al consumidor final. Para muchas compañías surge la pregunta de cómo sostener eficiencia operativa sin sacrificar empleo ni calidad. En este contexto, la digitalización aparece como una palanca estratégica. La Encuesta Nacional de Logística indica que 44,9 por ciento de las empresas usa servicios en la nube y 25,1 por ciento inteligencia artificial, logrando mejoras operativas cercanas al diez por ciento en procesos de transporte y distribución empresarial moderna.
Para Drivin Colombia, el escenario confirma que la tecnología dejó de ser un gasto opcional y se convirtió en inversión estructural. La automatización, el análisis de datos y la planificación inteligente permiten absorber choques externos como el aumento salarial. Juan Ángel, country manager de la compañía, explica que la digitalización fortalece la capacidad de respuesta, reduce costos y anticipa escenarios críticos donde la operación se ve afectada por escasez de talento humano o limitaciones operativas. En lugar de reaccionar tarde, las empresas pueden tomar decisiones basadas en información en tiempo real para proteger márgenes y continuidad del servicio logístico nacional.
El impacto del alza salarial va más allá de la nómina. Ajustes en productividad, inflación y posibles efectos sobre el empleo generan presión adicional, especialmente en micro y pequeñas empresas, que representan el 92 por ciento del tejido empresarial colombiano. Para estos actores, mantener rentabilidad resulta especialmente desafiante. Desde Drivin se resalta que la tecnología nivela el terreno competitivo, permitiendo transformar operaciones sin importar el tamaño del negocio. Plataformas digitales bien implementadas ofrecen eficiencia, control y visibilidad antes reservadas solo para grandes compañías del sector logístico en entornos cambiantes de alta presión operativa y demanda constante del mercado actual colombiano.
Una de las soluciones más relevantes para mitigar el impacto económico es la adopción de sistemas TMS. Herramientas como Drivin permiten centralizar, automatizar y visualizar la logística en una sola plataforma. Su implementación puede reducir hasta treinta por ciento los costos de transporte y hasta setenta por ciento los tiempos de control y monitoreo. Al conectar vehículos, conductores y operaciones, las empresas logran optimizar recursos, mejorar la planeación y aumentar la productividad sin depender exclusivamente de incrementos de personal o extensas jornadas laborales, manteniendo niveles de servicio, trazabilidad y cumplimiento operativo en contextos de presión salarial creciente y sostenida nacional.
Además de la reducción de costos, la tecnología aporta planificación inteligente de rutas mediante inteligencia artificial. Esto disminuye kilómetros recorridos, consumo de combustible y horas extras, factores clave en un entorno de costos elevados. La automatización también mejora el control de entregas, la gestión de incidencias y la comunicación con clientes en tiempo real. Estas capacidades permiten reaccionar con rapidez ante contingencias y sostener niveles de servicio exigentes, aun cuando las condiciones económicas o laborales cambian de manera abrupta durante el año, sin afectar la experiencia del cliente ni la continuidad operativa de las cadenas logísticas modernas en Colombia urbana.
Para los empresarios del sector, enfrentar el alza del salario mínimo exige una mirada estratégica de largo plazo. Ajustar tarifas no siempre es viable ni sostenible. La verdadera ventaja competitiva surge de operar mejor, con información precisa y procesos optimizados. La tecnología permite escalar sin aumentar proporcionalmente los costos fijos, fortalecer la toma de decisiones y prepararse para futuras coyunturas económicas. En un entorno donde el talento es escaso y costoso, la eficiencia operativa se convierte en el principal diferenciador empresarial frente a mercados volátiles y exigencias regulatorias crecientes en la logística y el transporte colombiano durante los próximos años.
El incremento del salario mínimo plantea desafíos reales, pero también abre oportunidades para modernizar la logística colombiana. Apostar por digitalización, automatización y sistemas inteligentes permite proteger empleo, mejorar competitividad y sostener el crecimiento. En 2026, la diferencia no estará entre quienes pagan más salarios, sino entre quienes usan mejor la tecnología para operar. La eficiencia, respaldada por datos y plataformas especializadas, se consolida como la vía más sólida para enfrentar costos crecientes, responder al mercado y construir operaciones logísticas resilientes, sostenibles y preparadas para el futuro del sector empresarial colombiano en transformación constante con visión estratégica y liderazgo tecnológico integral.
