Las acciones integrales del Estado colombiano han permitido una reducción significativa de los nuevos cultivos de hoja de coca durante el último cuatrienio, según resultados presentados por la Policía Nacional de Colombia. A través de estrategias coordinadas de control, erradicación, sustitución y afectación de economías ilícitas, el país logró disminuir de manera histórica la expansión de áreas sembradas. Este balance refleja un cambio relevante en la dinámica territorial del narcotráfico y evidencia el impacto de operaciones sostenidas, planificación institucional y uso de tecnología. Las cifras oficiales muestran avances que inciden directamente en seguridad, gobernabilidad y control estatal en regiones priorizadas.
La Policía Nacional de Colombia explicó que la reducción obedece a una estrategia integral que combina acciones preventivas y reactivas. El director general, general William Oswaldo Rincón Zambrano, señaló que las líneas denominadas Oxígeno y Asfixia han sido fundamentales para frenar la expansión de nuevos cultivos ilícitos. Mientras Oxígeno prioriza prevención, presencia institucional y trabajo territorial, Asfixia se concentra en incautaciones, capturas y desarticulación de estructuras narcotraficantes. Estas acciones se reflejan en operaciones continuas a nivel nacional, orientadas a afectar toda la cadena criminal y reducir la rentabilidad de las economías ilegales en distintas regiones del país colombiano actual hoy.
De acuerdo con los registros oficiales, durante los últimos cuatro años Colombia redujo en 56,9 por ciento los nuevos cultivos de hoja de coca. Las áreas detectadas pasaron de 35.231 hectáreas a 15.159 hectáreas, consolidando una disminución sin precedentes en este indicador. Este resultado se concentra especialmente en departamentos históricamente afectados como Nariño, Cauca y la región del Catatumbo. La reducción evidencia un cambio en patrones de siembra y una mayor capacidad institucional para anticipar, intervenir y controlar la aparición de nuevas áreas cultivadas destinadas a economías ilícitas en zonas priorizadas del territorio nacional colombiano durante el periodo evaluado reciente.
El monitoreo y control de los cultivos ilícitos se apoya en el Sistema Integrado de Información y Monitoreo Antinarcóticos, SIIMA, herramienta creada en 2018. Este sistema permite mediciones técnicas mediante cuadrantes georreferenciados, monitoreo satelital y sobrevuelos a baja altura. Gracias a la identificación del color de la hoja y el estado de la siembra, las autoridades obtienen información precisa y oportuna. El uso de tecnología de punta fortalece la toma de decisiones operacionales, optimiza recursos y focaliza intervenciones en territorios estratégicos con mayor efectividad y control permanente estatal sostenido, articulado nacional, regional y local durante el último cuatrienio colombiano reciente.
Otro indicador relevante corresponde a los cultivos retomados, es decir, áreas que habían dejado de ser productivas y posteriormente reactivaron su siembra. Estas zonas se redujeron de 62.233 hectáreas a 30.851 hectáreas, lo que representa una disminución del 51 por ciento. El punto de inflexión se registró a finales de 2023, cuando se intensificaron las acciones de control y seguimiento territorial. Este comportamiento refleja una mayor presión institucional sobre estructuras criminales y una reducción sostenida de la capacidad para reactivar economías ilícitas previamente intervenidas por el Estado colombiano en zonas rurales estratégicas priorizadas durante el último periodo evaluado oficialmente nacional.
Las autoridades también reportaron una disminución significativa en los denominados lotes no productivos. Se trata de zonas donde anteriormente existieron cultivos de hoja de coca y que actualmente no presentan esta condición. En total, se registró una reducción de 56.639 hectáreas bajo esta categoría. Este resultado evidencia la efectividad de las intervenciones integrales y la capacidad del Estado para impedir la reactivación de siembras ilícitas. La consolidación de estos espacios sin cultivo representa un avance en estabilización territorial y control sostenido de áreas históricamente afectadas por economías ilegales en regiones priorizadas con acompañamiento institucional permanente, social y productivo nacional continuo.
Pese a los avances, la Policía Nacional mantiene plenamente identificadas las zonas donde persisten cultivos de hoja de coca de manera estable. Estas áreas, georreferenciadas de forma permanente, abarcan aproximadamente 216.169 hectáreas en el territorio nacional. El seguimiento constante permite orientar operaciones, focalizar recursos y evitar nuevas expansiones. Reconocer la permanencia de estos lotes productivos estables es clave para diseñar estrategias diferenciadas, fortalecer la presencia institucional y avanzar en procesos de sustitución, control y afectación integral de economías ilícitas en regiones con alta complejidad social, económica y de seguridad territorial colombiana, priorizada, estratégica permanente, sostenible, integral, continua, evaluable, monitoreada, nacional.
Con estos resultados, la Policía Nacional de Colombia ratifica su compromiso con la reducción de economías ilícitas y el fortalecimiento del control territorial. La combinación de prevención, reacción operativa y tecnología ha permitido impactos medibles en la dinámica de los cultivos de coca. Las autoridades reiteraron que las acciones continuarán de manera sostenida, articuladas con otras entidades del Estado. El objetivo es consolidar territorios libres de economías ilegales, fortalecer la seguridad y avanzar en desarrollo alternativo. El balance del último cuatrienio muestra que la intervención integral produce resultados concretos cuando existe coordinación, seguimiento y decisión institucional permanente nacional, pública sostenida.
