A menos de un mes del cierre del ejercicio fiscal 2025, el cumplimiento corporativo se convierte en una prioridad estratégica para las empresas en Colombia. Este periodo concentra riesgos fiscales, cambiarios, societarios y de control que, si se gestionan tarde, pueden traducirse en sanciones y reprocesos. G&D Consulting advierte que diciembre no es solo un mes contable, sino un momento de alta exposición regulatoria. Un cierre apresurado suele dejar vacíos en soportes y decisiones internas. Por eso, la anticipación y el control documental marcan la diferencia.
En el frente societario, las compañías deben convocar y realizar la asamblea o junta de socios para aprobar los estados financieros con corte al 31 de diciembre de 2025. Este hito incluye la preparación de informes y soportes exigidos ante cámaras de comercio y autoridades competentes, según corresponda. También es clave actualizar el registro mercantil y verificar la información vigente del representante legal. La revisión y renovación de poderes suele pasarse por alto, aunque impacta la capacidad operativa. Adicionalmente, algunos sectores deben atender reportes no financieros asociados a gobierno corporativo y sostenibilidad.
La tributación exige precisión en tiempos cortos, con conciliaciones y anexos que deben quedar listos antes de los vencimientos oficiales. Para 2025, la tarifa del impuesto de renta para personas jurídicas se mantiene en 35%, y la UVT fue fijada en $49.799, afectando topes y umbrales. Las obligaciones incluyen renta, IVA, retención en la fuente e información exógena, además de activos en el exterior y régimen simple cuando aplique. Un error de forma, un formato incompleto o una cifra mal conciliada puede disparar sanciones. La recomendación es revisar el calendario DIAN y cruzarlo con el plan de cierre interno.
En el régimen cambiario, la regla es trazabilidad: cada operación en moneda extranjera debe canalizarse por intermediarios autorizados y respaldarse con su declaración correspondiente. Exportaciones, importaciones, pagos de deuda externa y transacciones con vinculados del exterior requieren orden documental y coherencia contable. Los descuidos típicos son soportes incompletos, fechas incongruentes o declaraciones no presentadas. Este tipo de fallas puede derivar en sanciones por incumplimiento del régimen de cambios del Banco de la República. Un cierre bien hecho incluye auditoría interna de operaciones y verificación de archivos.
En prevención de lavado de activos y financiación del terrorismo, el cierre no se limita a “cumplir por cumplir”. Las empresas obligadas deben presentar reportes de operaciones sospechosas ante la UIAF cuando corresponda y mantener actualizado el Registro Único de Beneficiarios Finales (RUB). Además, el sistema interno de PLD/FT debe estar operativo, documentado, con evidencias de controles y con procedimientos vigentes. La supervisión se ha intensificado, especialmente en organizaciones con exposición internacional. Cerrar el año sin evidencias claras deja a la compañía vulnerable ante requerimientos y hallazgos.
Las obligaciones internacionales, con foco en precios de transferencia, siguen siendo un punto crítico por su impacto fiscal. La documentación debe incluir estudios comparativos actualizados, contratos intercompañías vigentes y políticas alineadas con la práctica del grupo y la norma local. Persisten errores comunes como conciliaciones inconsistentes, reportes omitidos o archivos desactualizados que no reflejan la operación real. Aunque muchas piezas se preparan con antelación, el cierre exige validar consistencia entre cifras, contratos y reportes. Un ajuste por transferencia puede convertirse en costos y sanciones evitables.
Como recomendación estratégica, G&D Consulting plantea un checklist integral de cierre 2025 para reducir riesgos y ganar control. Ese listado debe contemplar la convocatoria y realización de la junta de aprobación de estados financieros y el alistamiento completo de soportes. También incluye la programación y revisión de todas las declaraciones tributarias, con conciliación fiscal y anexos listos. En paralelo, una auditoría de operaciones cambiarias ayuda a detectar omisiones antes de que escalen. El checklist debe sumar la actualización del RUB, la revisión del sistema PLD/FT y la consolidación de precios de transferencia.
Un cierre impecable no solo evita sanciones: mejora la agilidad operativa, fortalece la transparencia y eleva la competitividad para 2026. La disciplina documental y la coordinación entre finanzas, legal, impuestos y compliance reducen fricciones y reprocesos. Diciembre es el momento de ordenar evidencias, corregir inconsistencias y blindar decisiones. Las compañías que se anticipan llegan a enero con menos contingencias y mejor lectura de riesgos. En un entorno regulatorio exigente, cerrar bien es una ventaja estratégica. Y esa ventaja empieza con método, control y ejecución oportuna.
