2026: el año en que la inteligencia artificial deja de ser una funcionalidad y se convierte en infraestructura

 


Durante la última década hablamos de la inteligencia artificial como quien menciona una promesa: con entusiasmo, pero todavía a distancia. La tratábamos como un complemento, un “plus” que se añadía al hardware o al software. Ese momento ya quedó atrás. Lo que veremos en 2026 —y lo que ya vivimos— no es una simple evolución, sino un cambio de naturaleza: la IA dejó de ser una función para convertirse en infraestructura.


Hoy la inteligencia artificial está en el centro de cómo trabajamos, estudiamos, analizamos datos, nos movilizamos, jugamos, cuidamos la salud y gestionamos ciudades completas. Pero lo verdaderamente disruptivo es que ese poder ya no vive únicamente en la nube. Está ocurriendo en el dispositivo. La nueva computadora no es solo rápida: es inteligente, capaz de procesar, anticipar y asistir en tiempo real.


Hace apenas un año hablábamos de los AI PC como una categoría emergente. Hoy son una realidad consolidada que aceleró un ciclo de renovación tecnológica más rápido de lo esperado. Los procesadores con NPUs dedicadas permiten ejecutar traducciones instantáneas, asistencia creativa, edición avanzada de contenido y automatizaciones complejas sin depender de servidores remotos. La IA local redefine la experiencia completa.


En Colombia, esta transición ya es visible. En Edutechnia mostramos cómo la IA transforma la educación mediante personalización del aprendizaje, administración eficiente y mayor seguridad. En Andicom, evidenciamos su impacto en empresas y gobierno con soluciones de nube híbrida, ciberseguridad inteligente, movilidad conectada y plataformas para ciudades más eficientes. En ambos escenarios hay una verdad común: la IA dejó de ser aspiracional y se volvió estructural para la competitividad del país.


Desde Acer hemos impulsado esta evolución con un portafolio que integra la inteligencia desde el diseño. AI PC ultraligeras para productividad móvil, estaciones compactas de alto rendimiento, Chromebooks con NPU integrada y dispositivos para creadores y profesionales donde la IA no “aparece” como función: define toda la experiencia de uso.


El impacto, además, trasciende el cómputo personal. En salud, la IA acelera diagnósticos y análisis de imágenes; en movilidad potencia sistemas de transporte inteligente; en ciudades interpreta en tiempo real congestión, seguridad y patrones urbanos; y en gaming —un sector en crecimiento en Colombia— habilita mundos 3D, experiencias inmersivas y comunidades conectadas por hardware y contenido inteligente.


Acer tampoco es ya solo un fabricante de computadoras. Somos un conjunto de compañías que operan en ciberseguridad, salud digital, movilidad eléctrica, cloud empresarial, animación 3D, gaming, energía, purificación y smart cities. Este modelo de múltiples motores permite una innovación profunda, no incremental. La IA fluye en todo el ecosistema como la electricidad: invisible, pero indispensable.


Ese enfoque se refleja en resultados regionales concretos. Acer Paraguay fortaleció su presencia en el sector público tras adjudicarse un proyecto estratégico para suministrar equipos a la Central Hidroeléctrica Binacional Itaipú, una de las más importantes del mundo. Más allá del hardware, este despliegue demuestra confianza en soluciones escalables, eficientes y preparadas para infraestructuras críticas.


Entramos en una etapa donde el hardware responde a la IA y la IA responde a las personas. Ese equilibrio definirá qué tecnologías serán relevantes. La pregunta para 2026 no es qué puede hacer un algoritmo, sino cómo mejora la vida de quien lo usa. En Acer creemos en la Human Intelligence: tecnología que amplifica talentos, reduce cargas y acompaña, sin imponerse.


Estamos entrando en la década de la inteligencia distribuida. Una década donde el dispositivo importa tanto como la infraestructura que lo rodea; donde el usuario espera que la tecnología se anticipe; y donde el desafío no será más poder de cómputo, sino más valor humano. Porque 2026 no es el año en que la IA llegó. Es el año en que se volvió parte del tejido de nuestro día a día. Y apenas estamos comenzando.


Columna de: Germano Couy, Copresidente de la Región Panamericana de Acer

Publicar un comentario

Artículo Anterior Artículo Siguiente