Con un mensaje de esperanza y cooperación global, la ministra de Comercio, Industria y Turismo, Diana Marcela Morales Rojas, inauguró el Foro Empresarial América Latina, el Caribe y la Unión Europea (ALC–UE) en Santa Marta, como antesala a la IV Cumbre CELAC–UE.
Ante empresarios, representantes gubernamentales, académicos y líderes sociales, la ministra planteó la urgencia de construir una economía centrada en las personas, el conocimiento y la paz, que promueva el bienestar de los pueblos y la sostenibilidad del planeta.
El acto de apertura contó con la participación de figuras de alto nivel como Teresa Ribera, vicepresidenta ejecutiva de la Comisión Europea; Nadia Calviño, presidenta del Banco Europeo de Inversiones; Ana María Ibáñez, vicepresidenta del BID; y Sergio Díaz-Granados, presidente de la CAF. Junto a ellos, la ministra Morales enfatizó que la cooperación birregional no puede limitarse a los flujos financieros, sino que debe convertirse en una herramienta para combatir la desigualdad y fortalecer el tejido productivo.
Durante su intervención, la funcionaria destacó los esfuerzos de Colombia por consolidarse como un socio confiable, innovador y comprometido con la sostenibilidad, mediante proyectos de energías limpias, interconexión eléctrica, agroindustria sostenible, movilidad inteligente y transformación digital. “Promovemos una economía que sirva a la humanidad y no al revés. Queremos que la inversión sea un acto de confianza y de futuro compartido”, afirmó.
Morales resaltó también el papel del sector privado como aliado indispensable en la movilización de recursos, la generación de empleo digno y la construcción de cadenas de valor sostenibles. Enfatizó que las empresas deben ser “agentes de cambio”, capaces de traducir las ideas en acciones tangibles. “Este foro no es solo un espacio de diálogo, sino una plataforma de acción, donde las palabras se transforman en proyectos reales”, subrayó.
En su discurso, la ministra situó al Foro en el contexto de una coyuntura global compleja, marcada por la crisis climática, las tensiones geopolíticas y la transición energética. Frente a este panorama, llamó a reforzar la cooperación entre América Latina, el Caribe y Europa bajo una visión más inclusiva, solidaria y humana, orientada a construir una economía mundial “para la vida, el conocimiento y la paz”.
Finalmente, la ministra invitó a los asistentes a construir puentes entre las diferencias y transformar la riqueza natural en valor compartido. Desde el Caribe colombiano, propuso convertir el paisaje, la biodiversidad y la cultura en motores de desarrollo sostenible: “Santa Marta y el Magdalena nos enseñan que la economía puede florecer en armonía con la naturaleza y su gente. Este foro es una semilla para ese futuro posible”.
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Economía
