Trasplantes de órganos: la adherencia al tratamiento es clave para prevenir el rechazo

 

Recibir un órgano representa una nueva oportunidad de vida para miles de pacientes, pero también implica un compromiso permanente con el cuidado de la salud. En Colombia, la atención posterior a un trasplante cobra relevancia ante los desafíos de acceso a medicamentos, controles médicos y seguimiento especializado. En el marco del Día Mundial de la Donación de Órganos y Tejidos, Astellas Farma Colombia destaca la importancia de mantener el tratamiento indicado para proteger el órgano recibido y preservar la calidad de vida a largo plazo.

La historia de Jorge Ernesto García Rojas refleja esta realidad. El 30 de agosto de 2004 recibió un riñón de su hermano Mauricio, después de enfrentar una enfermedad renal avanzada y depender de la diálisis. El procedimiento le permitió recuperar su autonomía, continuar con su familia y retomar su profesión. Sin embargo, el trasplante no significó el fin de los cuidados médicos. «Recibir un órgano no significa dejar de ser paciente», afirma García, director ejecutivo de la Fundación Retorno Vital, quien lleva más de 2 décadas viviendo con un riñón trasplantado.

Hernando Andrés Olaya, líder del Área Terapéutica de Oncología de Astellas Farma Colombia, explica que la adherencia al tratamiento es uno de los pilares fundamentales para el éxito de un trasplante. Los medicamentos inmunosupresores ayudan a controlar la respuesta del sistema inmunitario, que puede reconocer el órgano recibido como extraño y atacarlo. Por esta razón, deben tomarse diariamente, respetando las dosis y los horarios prescritos por el equipo médico. Suspenderlos o utilizarlos incorrectamente puede aumentar el riesgo de rechazo agudo o crónico.

Las consecuencias de un tratamiento inadecuado pueden incluir el deterioro progresivo de la función del órgano, nuevas hospitalizaciones y, en los casos más graves, su pérdida. Por ello, el cuidado posterior a la cirugía también requiere asistir a controles especializados, realizarse los exámenes de laboratorio indicados y prestar atención a los cambios en el estado de salud. La vigilancia médica permite identificar posibles complicaciones y actuar oportunamente para proteger la función del órgano trasplantado.

Entre las señales que requieren atención médica se encuentran la fiebre, la dificultad para respirar, el dolor persistente, la inflamación anormal, el cansancio extremo y el aumento brusco de peso. En las personas con trasplante renal, una disminución en la cantidad de orina también puede representar una alerta. Ante estos síntomas, se recomienda contactar al equipo de trasplantes y evitar la automedicación. La detección temprana de infecciones, efectos adversos o posibles episodios de rechazo puede contribuir a preservar el órgano.

El acompañamiento familiar y los hábitos saludables también forman parte del proceso. Olaya recomienda prevenir infecciones, realizar actividad física de acuerdo con la orientación médica y fortalecer el apoyo de familiares y cuidadores. Para García, conservar un órgano no puede depender exclusivamente de la disciplina individual, pues también requiere condiciones adecuadas de acceso a los servicios sanitarios. «Nuestra responsabilidad como pacientes es cuidarnos. La responsabilidad del sistema es garantizar las condiciones para que podamos hacerlo», sostiene el director de la Fundación Retorno Vital.

En Colombia, la Ley 2620 de 2026, que entró en vigor el 31 de julio, actualiza el sistema nacional de donación y trasplante de órganos, tejidos y células. Entre sus disposiciones contempla la cobertura del trasplante, el seguimiento posterior y el suministro de medicamentos, además del análisis anual de los resultados para identificar problemas relacionados con el aseguramiento. La norma también establece sanciones por incumplimientos atribuibles a las EPS en el seguimiento postrasplante, con el propósito de fortalecer las garantías de atención para quienes reciben un órgano.

La experiencia de García demuestra que un trasplante puede abrir la posibilidad de recuperar proyectos personales, laborales y familiares durante décadas, pero su conservación exige un esfuerzo compartido entre pacientes, familias, equipos médicos y sistema de salud. El acceso continuo a inmunosupresores, los controles oportunos y la educación sobre el tratamiento son componentes esenciales de ese proceso. Desde Astellas Farma Colombia, el llamado se centra en fortalecer el acompañamiento integral y garantizar que la atención no termine en el quirófano, sino que continúe durante toda la vida del órgano recibido. 

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