La osteoartritis es una enfermedad articular que afecta a millones de personas y puede comprometer la movilidad, la autonomía y la calidad de vida. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), aproximadamente 528 millones de personas vivían con esta condición en 2019, un aumento del 113 % frente a 1990. Las rodillas, las caderas y las manos se encuentran entre las articulaciones más afectadas, con la rodilla como la de mayor frecuencia.
En Colombia, la enfermedad también representa un desafío de salud pública. Un análisis publicado en 2025, basado en información del estudio SABE Colombia, encontró una prevalencia aproximada del 25,8 % entre las personas mayores evaluadas. La investigación identificó una prevalencia superior en mujeres frente a hombres y una asociación con factores como la edad avanzada y un índice de masa corporal más elevado, aspectos relevantes para comprender el impacto de esta condición en la población.
El dolor persistente, la rigidez, la inflamación y la pérdida progresiva de movilidad son algunas de las manifestaciones de la osteoartritis. Estos síntomas pueden dificultar actividades cotidianas como caminar, subir escaleras, mover las manos o realizar tareas que antes resultaban sencillas. El Dr. Andrey Rojas, gerente médico de Adium Colombia, advierte que el dolor articular no debe asumirse automáticamente como una consecuencia inevitable del envejecimiento, por lo que recomienda consultar para identificar su causa y establecer un manejo adecuado.
Aunque la edad constituye uno de los principales factores asociados con la enfermedad, no es el único. El exceso de peso, los antecedentes de lesiones articulares, la sobrecarga mecánica y determinadas características individuales también pueden contribuir a su desarrollo. La OMS señala que el peso corporal elevado puede incrementar el riesgo, entre otros mecanismos, debido a la mayor carga que soportan las articulaciones. Por ello, la prevención y el tratamiento requieren considerar las condiciones particulares de cada persona.
El manejo de la osteoartritis contempla diferentes estrategias, entre ellas el ejercicio terapéutico, el fortalecimiento muscular, la educación del paciente, la rehabilitación y el control del peso cuando sea necesario. Estas medidas buscan conservar la función articular y reducir las limitaciones asociadas con la enfermedad. Según Rojas, el abordaje debe ser integral y acompañarse de una valoración médica individual que permita determinar cuáles alternativas terapéuticas resultan apropiadas según los síntomas y las necesidades de cada paciente.
Entre las opciones disponibles para determinados pacientes se encuentra la viscosuplementación con ácido hialurónico, un procedimiento que consiste en aplicar esta sustancia dentro de la articulación. El ácido hialurónico está presente naturalmente en el líquido sinovial y contribuye a sus propiedades viscoelásticas. La intervención busca complementar esas propiedades y puede utilizarse para el manejo sintomático en casos seleccionados. Sin embargo, las recomendaciones internacionales no son uniformes y la evidencia disponible presenta resultados variables según los pacientes y las formulaciones estudiadas.
El consenso EUROVISCO, publicado en 2024, propone considerar las características individuales al evaluar la utilización de ácido hialurónico en personas con osteoartritis de rodilla. La selección del paciente resulta relevante porque no todas las personas obtienen el mismo beneficio. Rojas enfatiza que la viscosuplementación no debe considerarse una solución universal y que su pertinencia depende de la articulación afectada, la intensidad de los síntomas, los tratamientos previos y las expectativas frente al procedimiento. Además, debe integrarse en un plan de manejo que mantenga las medidas de rehabilitación y estilo de vida.
Las personas que experimentan dolor articular persistente o recurrente, rigidez después de períodos de inactividad, inflamación, dificultades para caminar o subir escaleras, o pérdida progresiva de movilidad deberían considerar una valoración profesional. Estos síntomas no necesariamente indican osteoartritis, por lo que corresponde al personal médico determinar su origen y recomendar el tratamiento adecuado. La importancia de reconocer estas señales aumenta ante las proyecciones del Global Burden of Disease, que estiman incrementos de los casos hacia 2050 en las articulaciones de rodillas, manos y caderas.

