La paridad de género en la ciencia pierde impulso: 84 países podrían retroceder hacia 2040

 

La representación de las mujeres en la ciencia mundial avanza a un ritmo cada vez más lento y podría retroceder en decenas de países durante las próximas décadas. Una investigación internacional con participación de la Universidad del Rosario analizó 47 millones de registros de publicaciones científicas de más de 180 países y encontró que, si continúan las tendencias observadas, en 84 de 186 países el índice de paridad de género en 2040 sería inferior al registrado en 2019. Los resultados reabren el debate sobre las condiciones necesarias para alcanzar una participación equitativa en la investigación.

El estudio, titulado Global improvements in the representation of women in science are stalling, fue elaborado por 9 investigadores y publicado como documento de trabajo por el Instituto Max Planck de Investigación Demográfica en 2026. Entre sus autores se encuentra Julián D. Cortés, director de Investigación de la Unidad de Economía y Negocios de la Universidad del Rosario. La investigación examinó registros de Scopus correspondientes al periodo 1996-2023 y evaluó la evolución de las carreras científicas mediante 3 factores: el ingreso a la investigación, la salida de la actividad científica y la migración internacional.

Los datos muestran una desaceleración significativa en el avance global hacia la paridad. El índice pasó de 0,39 en 2001 a 0,51 en 2010, pero entre 2010 y 2018 aumentó solamente 0,06 puntos, hasta llegar a 0,57. Mientras durante la primera década el indicador creció 0,12 puntos, en el periodo siguiente avanzó la mitad de esa magnitud. Aunque la participación femenina continuó aumentando, la velocidad de ese crecimiento disminuyó, lo que plantea interrogantes sobre la eficacia de las estrategias implementadas para reducir las brechas de género.

Las proyecciones también indican que 69 países continuarían teniendo menos de una mujer por cada 2 hombres en la actividad científica para 2040. El documento advierte que estas estimaciones no significan que el retroceso sea inevitable, sino que describen lo que podría ocurrir si se mantienen las tendencias identificadas. La situación tampoco se limita a países con sistemas de investigación menos consolidados: Alemania podría estabilizar su índice de paridad alrededor de 2035, Australia experimentaría una disminución después de 2026 y Japón tendría un índice proyectado de 0,32 en 2040.

Uno de los principales hallazgos es que aumentar el ingreso de mujeres a la investigación no garantiza que permanezcan en ella. En 146 de los 186 países analizados, las diferencias de género en las tasas de incorporación fueron el componente que más contribuyó a los cambios en la representación femenina. Sin embargo, la continuidad de las carreras científicas también mostró desigualdades. En 52 de las 77 cohortes con diferencias estadísticamente significativas, las investigadoras tenían menores probabilidades de continuar publicando después de 6 años, lo que evidencia la importancia de estudiar las trayectorias académicas a largo plazo.

Para Julián D. Cortés, la permanencia de las investigadoras es determinante para reducir la brecha. “Abrir la puerta no basta: la permanencia de las mujeres es clave para cerrar la brecha en la ciencia”, afirmó el investigador, quien también advirtió que las diferencias en la continuidad profesional y, en algunos países, en la movilidad internacional pueden reducir los avances logrados durante el ingreso. El planteamiento señala que las instituciones educativas y científicas necesitan evaluar no solo cuántas mujeres comienzan una carrera investigativa, sino también cuántas consiguen sostener su producción académica y desarrollar una trayectoria profesional estable.

Los resultados son relevantes para las áreas STEAM, que reúnen ciencia, tecnología, ingeniería, artes y matemáticas, especialmente en materia de formación, desarrollo profesional y permanencia. No obstante, la investigación examina el conjunto de la actividad científica y no presenta estimaciones específicas que permitan afirmar que las brechas sean mayores en estas disciplinas. En el contexto del STEAM Girls Day, el estudio propone ampliar la discusión sobre igualdad y considerar el ciclo completo de la carrera investigativa, desde las oportunidades de ingreso hasta las condiciones que permiten permanecer y avanzar profesionalmente.

La investigación plantea que las políticas de igualdad deben responder a las particularidades de cada país y considerar las diferencias en incorporación, salida de la producción científica y movilidad internacional. Para las universidades y los organismos responsables de la investigación, el desafío consiste en identificar qué condiciones frenan la continuidad de las mujeres y diseñar estrategias que permitan sostener los avances. La participación femenina no depende únicamente de abrir nuevas oportunidades, sino también de crear entornos que favorezcan carreras científicas duraderas. El estudio completo está disponible en el documento de trabajo del Instituto Max Planck de Investigación Demográfica. 

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