La inteligencia artificial acelera hasta 30 % la innovación y transforma el trabajo del diseñador

 

La inteligencia artificial está transformando el desarrollo de productos al intervenir en etapas que van más allá de la generación de imágenes y renders. Su aplicación comienza a extenderse a la investigación de mercado, la definición de objetivos, la exploración de alternativas, la documentación y la validación de propuestas. Este avance plantea nuevos desafíos para los profesionales del diseño, quienes deberán fortalecer sus capacidades de análisis, criterio y toma de decisiones.

Según estimaciones de Boston Consulting Group (BCG), la inteligencia artificial generativa puede acelerar hasta un 30 % el ciclo de innovación de productos cuando se integra en todas las etapas del proceso. El dato forma parte del informe Diseñar con IA. Un nuevo workflow: de la idea al producto, elaborado por Marc Ribas Garriga, ingeniero de diseño industrial y docente de ESDESIGN, que examina los cambios en las dinámicas de trabajo del sector.

El impacto de estas herramientas no se limita a automatizar actividades o reducir tiempos de ejecución. Su incorporación modifica la distribución del esfuerzo durante los proyectos y permite dedicar más recursos a evaluar opciones, interpretar información y definir soluciones. Para Ribas, uno de los principales errores consiste en asociar la inteligencia artificial exclusivamente con la producción de imágenes, cuando también puede aportar valor desde las primeras fases de investigación y formulación de los problemas.

La tecnología puede apoyar el análisis de referentes, la identificación de tendencias, la síntesis de información, la organización de entrevistas y la preparación de documentación. Sin embargo, acelerar estas tareas no significa que la inteligencia artificial pueda determinar por sí misma qué propuesta resulta adecuada. El informe plantea una diferencia entre explorar posibilidades y seleccionar las más pertinentes: mientras la herramienta amplía las alternativas, el diseñador conserva la responsabilidad de comparar, descartar y justificar cada decisión.

Esta distinción adquiere especial importancia en el diseño de productos físicos, donde una propuesta visualmente atractiva puede ocultar dificultades técnicas o económicas. Los costos de fabricación, la ergonomía, el ensamblaje y el mantenimiento requieren evaluaciones que van más allá de una representación digital. Por ello, el criterio profesional continúa siendo indispensable para contrastar las ideas con las condiciones reales de producción y comprobar si una solución puede responder a las necesidades para las que fue concebida.

La confianza en los resultados también constituye un desafío para la adopción de estas tecnologías. De acuerdo con el Figma AI Report 2025, citado en el estudio, solo el 32 % de diseñadores y desarrolladores afirma confiar en los resultados generados por inteligencia artificial. La cifra refleja la importancia del contexto y de la supervisión humana, especialmente cuando las decisiones dependen de factores específicos que una herramienta automatizada podría no interpretar correctamente durante el desarrollo de una propuesta.

El nuevo escenario exige que los diseñadores fortalezcan habilidades relacionadas con la formulación de problemas, la interpretación de datos y la construcción de criterios para evaluar alternativas. Ribas sostiene que el profesional relevante no será únicamente quien sepa generar resultados, sino quien pueda dirigir el proceso. En esa transformación, la automatización puede liberar tiempo para actividades estratégicas, mientras la responsabilidad de validar las propuestas y asumir las decisiones continúa en manos de las personas.

La transformación del diseño industrial apunta, por tanto, a una nueva relación entre velocidad y criterio profesional. Si producir alternativas resulta más rápido y económico, el desafío estará en identificar cuáles merecen avanzar y cuáles deben descartarse. El informe concluye que la inteligencia artificial puede contribuir a investigar mejor, reducir incertidumbres y explorar soluciones, siempre que su uso esté orientado por objetivos claros y decisiones fundamentadas. 

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