La inflación anual en Colombia alcanzó el 6,29 % en septiembre de 2026, por encima del 5,18 % registrado en el mismo mes de 2025, según el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE). El Índice de Precios al Consumidor (IPC) aumentó 0,37 % frente a agosto y acumuló un incremento de 5,74 % entre enero y septiembre. Las cifras muestran que el costo de vida continúa presionado y que varios gastos esenciales mantienen incrementos importantes para los hogares.
El IPC mide la variación promedio de los precios de una canasta de bienes y servicios adquiridos por los hogares para su consumo. En septiembre, la división de educación registró el mayor aumento mensual, con 1,43 %, seguida de alimentos y bebidas no alcohólicas, con 0,78 %. También subieron alojamiento, agua, electricidad, gas y otros combustibles, 0,31 %, y restaurantes y hoteles, 0,28 %. En contraste, recreación y cultura bajó 0,21 %, mientras información y comunicación disminuyó 0,02 %.
Los alimentos, la vivienda y la educación concentraron parte importante de la presión mensual sobre los precios. De acuerdo con el DANE, alimentos y bebidas no alcohólicas aportaron 0,15 puntos porcentuales a la variación total; alojamiento, agua, electricidad, gas y otros combustibles contribuyeron con 0,09 puntos, y educación, con 0,06 puntos. En conjunto, estas divisiones explicaron buena parte del resultado de septiembre y reflejan cómo los cambios en productos básicos, arrendamientos y servicios educativos inciden en el presupuesto familiar.
Al observar el acumulado entre enero y septiembre, alimentos y bebidas no alcohólicas encabezaron las variaciones, con 8,00 %, seguidos de educación, con 7,43 %, y restaurantes y hoteles, con 7,40 %. Los muebles y artículos para el hogar registraron 6,51 %, mientras salud llegó a 5,86 %. En contraste, prendas de vestir y calzado presentó el menor incremento acumulado, con 2,66 %. Estas cifras muestran que los gastos relacionados con alimentación, educación y consumo fuera del hogar avanzaron por encima del promedio nacional de 5,74 %.
En la comparación anual, restaurantes y hoteles registraron la mayor variación, con 9,44 %, seguidos de salud, con 7,79 %, educación, con 7,49 %, muebles y artículos para el hogar, con 6,75 %, y alimentos, con 6,74 %. Sin embargo, por contribución al resultado general sobresalieron alojamiento y servicios públicos, con 1,78 puntos porcentuales; alimentos, con 1,28, y restaurantes y hoteles, con 1,06. Esto evidencia que el impacto inflacionario depende tanto del aumento de cada rubro como de su peso en la canasta.
Entre los productos y servicios con mayores incrementos anuales se encuentran las papas, cuyo precio subió 78,24 %, las frutas frescas, con 16,64 %, y la carne de res y sus derivados, con 14,22 %. También aumentaron el transporte urbano, 10,65 %, las comidas en restaurantes, 9,44 %, y la electricidad, 6,92 %. En sentido contrario, la zanahoria cayó 39,68 %, las legumbres secas bajaron 11,56 % y la carne de cerdo disminuyó 6,17 %. La evolución de cada producto muestra diferencias dentro de la canasta alimentaria.
El comportamiento también varió según el nivel de ingresos. En septiembre, la inflación mensual fue de 0,41 % para los hogares pobres, 0,39 % para los vulnerables, 0,38 % para la clase media y 0,32 % para los hogares de ingresos altos. En la medición anual, la clase media registró 6,30 % y los hogares de ingresos altos, 6,32 %, frente al 6,14 % de los hogares pobres. Las diferencias reflejan distintas trayectorias de precios, aunque no determinan por sí solas el impacto individual sobre cada familia.
En el panorama territorial, Villavicencio registró la mayor variación mensual del IPC, con 1,14 %, mientras Santa Marta presentó la menor, con 0,03 %. El resultado de Villavicencio estuvo marcado por el aumento reportado en el suministro de agua, las hortalizas y las papas; en Santa Marta incidieron, entre otros movimientos, las reducciones en electricidad y recogida de basuras. El balance de septiembre deja como principales retos el seguimiento a los precios de los alimentos, los gastos de vivienda y los servicios, rubros decisivos para el poder adquisitivo de los hogares.

