Las Plazas Distritales de Mercado de Bogotá se convierten durante Halloween en escenarios para disfrutar de la gastronomía, las tradiciones y las historias de sus comerciantes. La temporada ofrece actividades familiares, productos característicos de esta celebración y propuestas culturales que buscan acercar a los ciudadanos a estos espacios. Entre las iniciativas destacadas se encuentran el festival mexicano de la Plaza de Quirigua y la tradicional venta de calabazas en la Plaza del 7 de Agosto.
La Plaza Distrital de Mercado de Quirigua, ubicada en la localidad de Engativá, celebra por primera vez el festival “¡Todo Picante! Fiesta Mexicana en la Plaza”. La propuesta reúne más de 10 puestos de gastronomía con una oferta que incluye tacos, enchiladas, nachos, pan de muerto, dulces enchilados y frutas preparadas con chamoy y tajín. La iniciativa combina sabores mexicanos con el ambiente tradicional de las plazas, ofreciendo una alternativa para compartir durante esta temporada.
La programación contempla una celebración dirigida a niños y niñas este sábado 31 de octubre. Además, el domingo 1 de noviembre, a partir de las 2:00 p. m., los visitantes podrán participar en degustaciones, juegos y actividades acompañadas por mariachis. La propuesta busca convertir la plaza en un punto de encuentro familiar, donde la gastronomía y las expresiones culturales se integran a las actividades propias de Halloween y permiten descubrir nuevos sabores.
En la Plaza Distrital de Mercado del 7 de Agosto, la temporada tiene como protagonista a Pedro Bohórquez, comerciante que lleva cerca de 35 años trabajando en este espacio. Hace aproximadamente 20 años comenzó a traer calabazas desde Boyacá, cuando estos productos todavía no eran habituales en las plazas para las celebraciones de Halloween. Con el tiempo, la iniciativa se convirtió en una tradición comercial que atrae a compradores interesados en decorar sus hogares.
Cada temporada, Pedro vende alrededor de 2.500 calabazas de diferentes tamaños, algunas de las cuales alcanzan las 120 libras. Su trabajo no termina con la comercialización: también orienta a los compradores sobre cómo cortar los frutos y elaborar figuras para convertirlos en elementos decorativos. De esta manera, la venta conecta la producción campesina con las costumbres urbanas y transforma un producto del campo en una actividad creativa para compartir en familia durante Halloween.
El comerciante destacó el respaldo recibido por parte del Instituto para la Economía Social (IPES), entidad que acompaña a los vendedores de las plazas distritales. “Estoy muy agradecido con el IPES porque siempre me ha apoyado y me ha dado la oportunidad de sacar adelante mis ideas. Gracias a eso he podido sacar adelante a mi familia”, afirmó Pedro. Su experiencia refleja cómo las iniciativas de los comerciantes contribuyen a mantener vivas las tradiciones y dinamizar la actividad económica de estos espacios.
Las actividades también llegarán a otras plazas de la ciudad. En la Plaza de Las Cruces, que este año cumple 101 años de historia, está prevista una jornada infantil para el 31 de octubre desde las 11:00 a. m. Ese mismo día, en la Plaza del 20 de Julio se realizará una actividad dirigida a los hijos de los vendedores, liderada por la Secretaría Distrital de Integración Social. Estas iniciativas amplían la celebración y reconocen a las familias que hacen parte de las plazas.
Catalina Arciniegas, directora del IPES, destacó que las plazas conservan conocimientos, sabores y costumbres transmitidos entre generaciones, y representan espacios fundamentales para la memoria cultural de Bogotá. La entidad invitó a las familias a visitarlas durante Halloween, disfrutar de su oferta gastronómica y apoyar a comerciantes, vivanderos y vivanderas. Más allá de las actividades de temporada, estos escenarios mantienen su papel como lugares de encuentro, tradición y economía popular, donde cada compra contribuye al trabajo de sus comunidades.
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