Gremca reporta huella de carbono menor de cero en su producción de aceite de palma


Gremca, empresa palmicultora con operaciones en El Copey, Cesar, y Algarrobo, Magdalena, reportó una huella de carbono negativa de -39 kilogramos de CO₂ equivalente por cada tonelada de aceite producida. El resultado fue ratificado mediante auditorías realizadas bajo los estándares internacionales RSPO e ISCC, utilizados en mercados que exigen criterios de sostenibilidad. La compañía señala que este indicador refleja el resultado de una estrategia enfocada en reducir emisiones, aprovechar subproductos, generar energía renovable y conservar ecosistemas.

El dato representa una transformación significativa frente al indicador registrado por la compañía en 2021, cuando la huella alcanzaba 1.243 kilogramos de CO₂ por tonelada de aceite crudo. Para agosto de 2026, el cálculo reportado descendió hasta -39 kilogramos de CO₂ por tonelada de aceite de palma. Según la metodología aplicada y verificada mediante auditoría, el resultado significa que el balance entre las emisiones generadas y el carbono capturado o evitado dentro del alcance establecido termina por debajo de cero.

Uno de los componentes centrales de esta estrategia es el aprovechamiento del biogás generado en los residuos de la planta extractora. Gremca utiliza reactores anaerobios para capturar este gas y posteriormente emplearlo como combustible para producir electricidad. El mecanismo permite reducir la liberación de metano a la atmósfera y, al mismo tiempo, disminuir la dependencia de fuentes energéticas que podrían involucrar combustibles fósiles. A esta estrategia se suma el aprovechamiento energético de fibra, cuesco y tusa provenientes del procesamiento de la palma.

La compañía también reporta una matriz de energías renovables que combina generación solar, biogás y biomasa, con una capacidad conjunta cercana a 4,8 MW. A estos mecanismos se agregan medidas de eficiencia productiva, prácticas agronómicas orientadas al cuidado del suelo y una utilización más eficiente de los insumos. El modelo incorpora además áreas naturales protegidas que contribuyen al almacenamiento de carbono y a la conservación de la biodiversidad. La empresa advierte que una huella negativa no significa ausencia total de emisiones, sino un balance neto negativo.

El resultado adquiere relevancia para el sector palmicultor por los cambios que enfrentan las cadenas internacionales de suministro. Desde el 30 de diciembre de 2026, las medianas y grandes empresas que comercialicen aceite de palma en la Unión Europea deberán demostrar que las materias primas no proceden de tierras deforestadas después de 2020, de acuerdo con el Reglamento EUDR. En ese escenario, la trazabilidad, la geolocalización y la medición verificable de emisiones adquieren mayor importancia para conservar el acceso a mercados internacionales.

La sostenibilidad también comienza a tener una mayor incidencia en las decisiones empresariales y en la gestión del carbono en Colombia. El comunicado señala que, durante Climate Week Medellín 2026, el ministro de Ambiente, Fabio Arjona, anunció la revocatoria del Decreto 973 de 2026 por razones jurídicas y planteó recuperar el 100 % de la no causación del impuesto al carbono, actualmente limitada al 50 %. Para Gremca, estos cambios refuerzan la importancia de contar con mediciones ambientales verificadas y procesos de reducción de emisiones.

El caso de Gremca incorpora además un elemento particular dentro de su estructura empresarial: el sindicato Sintraproaceites es propietario del 20 % de la compañía y representantes de los trabajadores tienen participación en su junta directiva. La empresa sostiene que esta estructura permite que los trabajadores formen parte de las decisiones corporativas relacionadas con la operación y la sostenibilidad. El modelo vincula así la gestión ambiental con una participación laboral en la propiedad y el gobierno corporativo, en una actividad productiva desarrollada entre Cesar y Magdalena.

Con este resultado, Gremca plantea un modelo de producción de aceite de palma que combina reducción de emisiones, generación de energía renovable, aprovechamiento de residuos, conservación ambiental y participación de los trabajadores. La empresa, dirigida por Oscar Cifuentes Vargas, busca que el indicador de -39 kilogramos de CO₂e por tonelada sirva como referencia para fortalecer cadenas de suministro con menor impacto climático. El desafío estará en mantener este balance y profundizar las medidas de sostenibilidad mientras aumentan las exigencias ambientales de los mercados internacionales. 

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