El aumento de $46 por galón previsto para la gasolina motor corriente en octubre quedó sin efecto, luego de que el presidente ordenara revertir el ajuste anunciado por los Ministerios de Minas y Energía y de Hacienda. La decisión fue comunicada este 1 de octubre, después de que la ministra de Minas y Energía fuera citada para revisar la medida. El cambio había sido previsto como una actualización automática de la fórmula de precios y finalmente no será trasladado a los consumidores durante este mes.
El incremento que estaba previsto para octubre tenía origen en la actualización del precio reconocido a los productores de etanol. Según la comunicación oficial, el ajuste de $46 por galón se había tramitado como una modificación de la fórmula utilizada para calcular el precio de la gasolina. Con la instrucción presidencial, ese aumento queda reversado y el valor que pagan los consumidores no incorporará dicha variación durante octubre. La decisión modifica así la medida anunciada previamente para el comienzo del mes.
Aunque el aumento queda suspendido para los usuarios, el reconocimiento económico a los productores de etanol se mantiene. El Gobierno Nacional asumirá durante octubre un costo de $8.300 millones en calidad de subsidio a los usuarios, con el propósito de evitar que el incremento llegue al precio final de la gasolina. La medida permite mantener el reconocimiento previsto para los productores mientras se evita trasladar el costo adicional a los consumidores, en una decisión que tendrá vigencia durante este mes.
El ACPM, por su parte, continuará sin cambios durante octubre. La decisión mantiene la medida adoptada en septiembre frente a los efectos del terremoto y evita una modificación adicional en el precio de este combustible. De esta manera, la actualización anunciada para octubre queda concentrada en la reversión del incremento de la gasolina, mientras el precio del diésel conserva las condiciones establecidas previamente por las autoridades. El comunicado oficial no anuncia una variación adicional para los usuarios de ACPM.
La decisión también establece un cambio en la forma de comunicar futuras medidas que puedan afectar el bolsillo de los colombianos. Los ministerios señalaron que, cuando una medida difícil resulte inevitable, será comunicada con anticipación, cifras y lenguaje claro. El propósito expresado es que los ciudadanos conozcan previamente las razones y efectos de las decisiones relacionadas con los combustibles. La instrucción presidencial incorpora así un componente de información pública dentro del manejo de los ajustes que tengan impacto directo sobre los consumidores.
La reversión anunciada tiene alcance específico para octubre y no representa, según el documento, una solución definitiva frente a las presiones que enfrenta el precio de la gasolina. El Gobierno Nacional anunció que continuará buscando alternativas para responder al incremento del precio internacional del petróleo y sus efectos sobre el mercado interno. La comunicación plantea la necesidad de construir una respuesta articulada y permanente, de manera que futuros cambios no se produzcan únicamente como resultado automático de ajustes técnicos.
El documento también marca distancia frente a la aplicación automática de modificaciones que puedan repercutir directamente en el precio final. Los ministerios indicaron que ninguna decisión que toque el bolsillo será adoptada sin una explicación clara, transparente y pedagógica al país. La instrucción busca que los ajustes relacionados con combustibles sean acompañados por información suficiente sobre sus causas, costos y consecuencias. Por ahora, la prioridad definida para octubre es impedir que el aumento de $46 llegue al consumidor.
Con esta decisión, la gasolina motor corriente mantiene en octubre el precio que tenía antes del incremento anunciado, mientras el costo asociado al reconocimiento del etanol será asumido por la Nación durante el mes. El ACPM tampoco tendrá variaciones. El Gobierno queda ahora con el desafío de encontrar una respuesta de fondo ante el aumento internacional del petróleo, al tiempo que deberá definir cómo atender sus efectos sin trasladar automáticamente los costos a los consumidores.
