Colombia registró 118.410 hectáreas con evidencia de explotación de oro de aluvión durante 2025, según el informe elaborado por el Gobierno Nacional y la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, UNODC. La cifra representa un aumento de 4,5 % frente a las 113.310 hectáreas identificadas en 2024. El reporte muestra además un crecimiento de 10 % en la explotación ilícita o no autorizada, mientras la actividad mantiene una fuerte concentración territorial y una creciente presión sobre ecosistemas estratégicos del país.
Del total identificado en 2025, el 75 % corresponde a explotación ilícita, mientras 21 % cuenta con permisos técnicos y ambientales y 4 % se encuentra en tránsito hacia la legalidad. El comportamiento confirma una tendencia ascendente desde 2023, cuando se registraron 105.060 hectáreas con evidencia de explotación activa. En 2024 fueron 113.310 y en 2025 la cifra llegó a 118.410 hectáreas. El informe advierte que el crecimiento se mantiene por tercer año consecutivo, después de las reducciones observadas durante 2021 y 2022.
La explotación ilícita se concentra principalmente en Chocó, Antioquia y Bolívar. Estos 3 departamentos reúnen el 82 % de la superficie identificada dentro de esa categoría, con 41.493 hectáreas en Chocó, 24.282 en Antioquia y 7.222 en Bolívar. El informe también señala a 10 municipios que concentran el 54 % de la explotación ilícita registrada: Nóvita, El Cantón de San Pablo, Río Quito, Istmina y Quibdó, en Chocó; Cáceres, Nechí, El Bagre y Zaragoza, en Antioquia, y Ayapel, en Córdoba.
Las comunidades negras soportan una parte importante de esta presión. En sus territorios se concentra el 45 % de toda la evidencia nacional de explotación de oro de aluvión, mientras Chocó representa el 84 % de la EVOA localizada en estas tierras. Además, el 61 % del incremento registrado entre 2024 y 2025 ocurrió en territorios de comunidades negras, equivalente a 3.096 hectáreas. El informe también identificó evidencia directa o cercana de explotación en 30 resguardos indígenas, donde la actividad aumentó 25 % entre 2023 y 2025.
La presión también alcanza áreas donde la minería no está permitida. El reporte establece que 49 % de la explotación de oro de aluvión nacional, equivalente a 58.216 hectáreas, se localiza en zonas como reservas forestales, parques nacionales naturales y otros territorios protegidos. De ese total, 43.048 hectáreas están dentro de la Reserva Forestal del Pacífico, uno de los ecosistemas con mayor biodiversidad del planeta. En los parques nacionales naturales, la EVOA en tierra aumentó 153 % entre 2023 y 2025.
El componente de seguridad aparece estrechamente relacionado con esta actividad extractiva. El 85,6 % de los municipios donde se identificó explotación de oro de aluvión en 2025 registró presencia de al menos un grupo armado ilegal. El número pasó de 114 municipios en 2024 a 118 en 2025. A esto se suma la relación territorial con los cultivos de coca: 79 de esos 118 municipios también registraban cultivos de coca durante 2024, principalmente en Antioquia, Nariño, Cauca y Chocó.
El monitoreo también identificó 215 sectores con alertas de explotación de oro de aluvión en agua, distribuidos en 11 ríos de la Amazonía y ubicados cerca de 64 resguardos indígenas. Para las autoridades, estos datos permiten focalizar respuestas frente a las dimensiones ambientales, sociales y de seguridad asociadas con la actividad. La ministra de Minas y Energía, María Nohemi Arboleda, planteó 3 líneas de acción: avanzar en la formalización de quienes tienen vocación de legalidad, perseguir estructuras criminales y recuperar los territorios afectados.
El informe EVOA 2025 plantea que el desafío no se limita a medir el crecimiento de la explotación aurífera, sino a convertir la información en decisiones concretas en los territorios. UNODC destacó el valor del monitoreo para anticipar fenómenos complejos y orientar acciones institucionales. Los resultados servirán para fortalecer respuestas destinadas a favorecer el desarrollo sostenible y reducir impactos ambientales y sociales. La magnitud registrada durante 2025 deja como principal señal el avance de la actividad y su presencia creciente en zonas de especial importancia ecológica.
