El Vicepresidente de la República José Manuel Restrepo llevó este 24 de septiembre ante la 81.ª Asamblea General de Naciones Unidas el mensaje del presidente Abelardo De La Espriella, quien no viajó a Nueva York. La intervención abordó la respuesta al terremoto del 10 de agosto, la recuperación de la seguridad, la lucha contra el narcotráfico, la inversión, los derechos humanos y una propuesta de reforma del sistema multilateral. Restrepo aclaró al inicio que las palabras correspondían al mandatario y presentó ante la comunidad internacional las principales prioridades de Colombia.
El discurso comenzó con el terremoto de magnitud 7,4 ocurrido el 10 de agosto, tres días después de la posesión presidencial. El mensaje señaló que viviendas, hospitales, colegios, carreteras y puentes resultaron destruidos o afectados, y destacó la respuesta de autoridades, fuerza pública, organismos de socorro, voluntarios y rescatistas. Restrepo también expresó gratitud por la ayuda internacional recibida. El balance citado durante la intervención mencionó cientos de fallecidos, miles de heridos y cientos de miles de personas afectadas por la emergencia.
A partir de la tragedia, el discurso planteó la recuperación de la confianza como uno de sus ejes centrales. La administración sostuvo que Colombia necesita fortalecer la confianza en la ley, las instituciones, el trabajo, el mérito y un Estado que cumpla sus funciones. Bajo el concepto de “Patria Milagro”, el mensaje vinculó seguridad, inversión, empleo y crecimiento económico. La idea expuesta ante la ONU fue que recuperar la autoridad estatal en los territorios debe acompañarse de oportunidades para reducir condiciones de vulnerabilidad social y económica.
En materia de seguridad, Restrepo leyó la posición presidencial según la cual las organizaciones que asesinan, secuestran, utilizan explosivos, reclutan menores o recurren deliberadamente al terror deben ser consideradas grupos terroristas. El discurso afirmó que serán enfrentadas mediante la fuerza legítima del Estado, dentro de la Constitución y la ley. Sobre narcotráfico, señaló que las drogas producidas en Colombia atraviesan fronteras, mientras las finanzas y redes criminales operan internacionalmente. Por ello, pidió una respuesta coordinada entre los Estados para combatir esa actividad.
El mensaje también buscó presentar a Colombia como destino para inversión internacional. Restrepo invitó a los inversionistas a mirar las ventajas asociadas con el acceso a dos océanos, tierras productivas, recursos energéticos, biodiversidad y ubicación geográfica. La intervención defendió la iniciativa privada y planteó que los gobiernos deben crear condiciones para el crecimiento, no decretarlo. También habló de formar jóvenes en superinteligencia, robótica, ciencia de datos, agroindustria, ingeniería y nuevas economías, vinculando educación, tecnología, empleo y transformación productiva.
Uno de los momentos centrales estuvo relacionado con la propia ONU. El mensaje reconoció el valor de la organización, pero cuestionó si actualmente cumple sus propósitos con la eficacia requerida. Restrepo planteó interrogantes sobre estructuras burocráticas, recursos destinados a procedimientos y medición de resultados. También sostuvo que Colombia quiere un multilateralismo orientado a resultados, capaz de respetar la igualdad soberana de los Estados y actuar frente a amenazas que cruzan fronteras. La intervención propuso cooperación internacional basada en acciones concretas y resultados verificables.
En derechos humanos, el discurso afirmó que Colombia mantendrá su defensa, pero rechazó que estos sean utilizados con criterios políticos diferentes según los casos. La posición expuesta pidió una protección seria, coherente y exigente para todos. También apareció una referencia al globalismo, entendido en el mensaje como una concepción que podría subordinar soberanía, identidades y tradiciones nacionales ante una uniformidad política o cultural supranacional. En relación con Venezuela, Restrepo expresó confianza en una transición democrática pronta, segura y profunda.
Finalmente, la intervención planteó una definición jurídica internacional común del terrorismo, compatible con el derecho internacional y las garantías fundamentales. El mensaje advirtió sobre dos riesgos: calificar arbitrariamente como terrorismo una discrepancia política o utilizar denominaciones políticas para encubrir asesinatos, secuestros y ataques contra civiles. Colombia propuso acelerar el intercambio de información e inteligencia, fortalecer la cooperación judicial y facilitar el rastreo, congelamiento e incautación de recursos destinados al terrorismo. El discurso cerró defendiendo una ONU más eficaz y cooperativa.
