Donald Trump intervino el 22 de septiembre ante la 81ª Asamblea General de Naciones Unidas, durante la jornada inaugural del debate general. El presidente estadounidense presentó un discurso centrado en la fortaleza económica, militar y tecnológica de Estados Unidos, la política exterior y los conflictos internacionales. Su intervención estuvo marcada por una defensa de las decisiones de su administración, críticas a organismos multilaterales y llamados a priorizar la soberanía nacional, además de referencias directas a Irán, Ucrania, Cuba y otros escenarios geopolíticos.
Trump afirmó que Estados Unidos atraviesa un momento de fortaleza y sostuvo que su país es el más poderoso del mundo. En su intervención destacó la economía estadounidense, las capacidades militares y el desarrollo tecnológico como elementos de poder nacional. También aseguró que su administración ha utilizado esa capacidad para intervenir en conflictos y promover acuerdos. Reuters reportó que el mandatario abrió su discurso reivindicando la recuperación del país y vinculó su política exterior con una visión internacional cada vez más alineada con los intereses estadounidenses.
Uno de los principales capítulos estuvo dedicado a Irán. Trump defendió las acciones militares estadounidenses y sostuvo que el conflicto impidió que Teherán obtuviera un arma nuclear. Según el mandatario, el régimen iraní llevaba décadas generando violencia y caos, y afirmó que ya no posee la misma capacidad de amenaza regional. También señaló que Estados Unidos mantiene abierta la posibilidad de negociar, aunque situó cualquier acuerdo con Irán después de las elecciones legislativas estadounidenses. La delegación iraní abandonó el recinto durante sus palabras.
El presidente también presentó su balance sobre conflictos internacionales. Aseguró que ha contribuido a terminar ocho guerras y sostuvo que su política de presión económica, tarifas y relaciones directas ha permitido avanzar hacia acuerdos. Sobre Ucrania, afirmó que la guerra terminará y destacó los contactos diplomáticos con Rusia y Ucrania. Su exposición ubicó la negociación directa y la presión estadounidense como instrumentos centrales de su política exterior. Reuters señaló que la guerra ruso-ucraniana continúa mientras Washington mantiene esfuerzos diplomáticos para buscar una salida al conflicto.
La política comercial ocupó otro espacio importante del discurso. Trump defendió el uso de aranceles como instrumento de protección económica y de presión internacional, al considerar que Estados Unidos ha sido tratado de manera desigual durante décadas. El mandatario vinculó las tarifas con la defensa de la soberanía y la seguridad nacional. También hizo referencia a Brasil y a las medidas comerciales aplicadas contra ese país, relacionándolas con disputas políticas y judiciales. Estas afirmaciones forman parte de la posición expresada por Trump durante la Asamblea General.
Trump dedicó además parte de su intervención a Cuba, país que calificó como un Estado fallido y cuya estructura política, según afirmó, estaría próxima a cambiar. El mandatario vinculó su posición con la situación económica y política de la isla. También abordó asuntos relacionados con Venezuela y otros gobiernos de la región dentro de su visión sobre seguridad, comercio y relaciones hemisféricas. En paralelo, defendió la capacidad estadounidense para establecer acuerdos bilaterales y utilizar herramientas económicas como parte de su estrategia internacional.
Otro eje del discurso fue la relación de Estados Unidos con Naciones Unidas. Trump reiteró críticas al funcionamiento de organismos multilaterales y defendió que los países mantengan mayor control sobre sus decisiones nacionales. La intervención también incorporó referencias a la soberanía, la seguridad, la política energética y las fronteras. A diferencia de su discurso de 2025, en el que dedicó amplios segmentos a migración y cambio climático, la exposición de 2026 concentró buena parte de su atención en Irán, comercio, conflictos internacionales y el papel de Estados Unidos.
El discurso cerró con una defensa de la posición estadounidense como potencia global y con un llamado a preservar la soberanía de las naciones. Trump presentó su política exterior como una combinación de fuerza militar, capacidad económica, acuerdos comerciales y negociaciones directas. La intervención generó atención internacional por sus referencias a Irán, Ucrania, Cuba, comercio y Naciones Unidas, mientras otros líderes plantearon durante la Asamblea enfoques distintos sobre cooperación multilateral, conflictos y gobernanza mundial. El debate general de la 81ª Asamblea continuará hasta el 28 de septiembre.
