Rock al Parque: 30 años de una historia que comenzó en los parques de Bogotá

 

Rock al Parque conserva en su origen una historia ligada a la transformación cultural de Bogotá. La primera edición se realizó entre el 26 y el 29 de mayo de 1995, cuando el rock local buscaba escenarios y espacios de circulación. La iniciativa reunió a gestores culturales, músicos y promotores alrededor de una idea: llevar el género a espacios públicos y convertir la ciudad en escenario de encuentro para generaciones.

El nacimiento del festival estuvo relacionado con el trabajo de Mario Duarte, integrante de La Derecha; el empresario y promotor Julio Correal; y Bertha Quintero, entonces subdirectora de Fomento del Instituto Distrital de Cultura y Turismo. La propuesta buscaba fortalecer las agrupaciones juveniles, ampliar públicos y ofrecer escenarios gratuitos. Más de 120 agrupaciones respondieron inicialmente a la convocatoria, reflejando una escena bogotana activa, diversa y necesitada de lugares para presentarse.


En ese contexto apareció el Estadio Olaya Herrera como un espacio fundamental para poner en marcha el proyecto. La primera edición no se concentró en un solo escenario: también pasó por la Media Torta, el Parque Simón Bolívar y la Plaza de Toros La Santamaría. El Olaya permitió que el festival se acercara a distintos sectores y materializó una idea central: llevar el rock a los parques y espacios públicos.

La importancia del Olaya Herrera no estuvo solo en recibir conciertos. Su presencia en la primera edición también ayudó a establecer una lógica territorial que marcaría la identidad del festival: diferentes escenarios, públicos diversos y acceso a la música fuera de los circuitos tradicionales. En esa experiencia participaron 43 bandas nacionales, entre ellas Aterciopelados, 1280 Almas, Morfonia, Catedral y La Derecha, además de Fobia y Seguridad Social como invitados internacionales.


El festival también nació en una escena que se encontraba fragmentada. Las agrupaciones tenían pocas oportunidades de tocar y la infraestructura musical era limitada. Por eso, la utilización de escenarios públicos adquirió un significado especial. El Olaya Herrera, junto con los demás espacios seleccionados, permitió construir una plataforma de circulación y encuentro, donde expresiones del rock podían compartir programación y acercarse a públicos que antes tenían menos oportunidades de acceder.

Más de 80 mil personas asistieron a la primera edición, una cifra que confirmó la capacidad de convocatoria de una propuesta emergente. La experiencia también dejó una señal sobre el potencial de los escenarios públicos urbanos para reunir comunidades alrededor de la música. En 1995, el festival estableció una relación entre cultura, territorio y participación ciudadana que posteriormente se convertiría en uno de los rasgos reconocibles de Rock al Parque.


El Olaya Herrera continuó vinculado a la historia temprana del festival. En 1996 volvió a integrar la programación junto con la Media Torta y el Parque Simón Bolívar, mientras la segunda edición reunió 60 bandas nacionales y varios invitados internacionales. Esa continuidad muestra que el estadio no fue un escenario circunstancial de 1995, sino parte de la infraestructura pública que acompañó la consolidación de un festival en expansión constante.

Cuando Rock al Parque prepara su edición número 30, esa experiencia permite entender que su historia comenzó mucho antes de los grandes carteles internacionales. Comenzó con bandas locales, gestores, instituciones, públicos y escenarios bogotanos que hicieron posible una forma distinta de vivir la música. El Estadio Olaya Herrera ocupa un lugar en ese capítulo inaugural: fue uno de los espacios donde Bogotá empezó a construir una memoria cultural que permanece. 

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